11 consejos para obtener un crédito de manera responsable

Tal vez porque es un tema que no atrae nada, pero la realidad es que muy poca gente se preocupa por saber cómo obtener un crédito de manera responsable, de hecho, se sabe que en México, 62 de cada 100 personas no tienen educación financiera.

Y es que, con tal de salir del apuro o con tal de tener dinero para comprar algo, muchos dicen que sí a quien sea y no se fijan en lo que realmente importa cuando aceptan darles un crédito.

Entonces, al final acaban con una deuda que resulta incosteable y con mala reputación ante los otorgantes, con lo que solitos consiguen “cerrarle” la puerta a préstamos más importantes.

Así que, para que nunca pases por esta situación, te compartimos 11 valiosos consejos que te ayudarán a saber cómo obtener un crédito de manera responsable.

1.- ¿Para qué necesitas el crédito?

La obtención responsable de un crédito comienza desde que decides solicitarlo, así que si ya tienes la idea en la cabeza, ponte a prueba para identificar si de verdad lo necesitas o es un capricho.

Decimos capricho porque no es lo mismo necesitar un crédito para liquidar tus tarjetas de crédito y así no caer en impago, que para tener “un poquito más de dinero” y pasártela bien en la playa.

Entonces, hazte esta pregunta: ¿Para qué necesito el crédito?

¿Por qué, sí vale la pena solicitar un financiamiento?

  • Consolidar tus deudas, ya sea las de tus tarjetas de crédito o de otro financiamiento.
  • Para asegurar la educación de tus hijos o para que estudies un posgrado.
  • Para adquirir un automóvil.
  • Para dar el “gran paso” de comprar tu casa.

¿Por qué no vale la pena solicitar un financiamiento?

  • Porque el banco te lo ofreció y se te hizo fácil aceptarlo.
  • Para comprar un artículo o servicio que no necesitas.
  • Para irte de vacaciones. Mejor ahorra si quieres viajar.
  • Para que un tercero lo utilice. Esto JAMÁS lo hagas.

2.- Analiza tus ingresos y nivel de gasto

De acuerdo, ya lo pensaste con la almohada y si necesitas el crédito. Bien, ahora necesitas analizar tu comportamiento de gasto y compararlo con tus ingresos, esto te ayudará a identificar tu potencial económico.

Si puedes, imprime tus estados de cuenta y compáralos con tus comprobantes de ingresos, si no, solo haz memoria.

El objetivo de esto es saber diferenciar entre cuánto dinero necesitas y cuánto puedes pedir para que no tengas problemas al momento de pagar cada mes o quincena.

3.- No olvides tus créditos actuales

Aunque hayas analizado tu nivel de ingresos y te hayas percatado de que sí podrás solicitar el monto que tienes en mente, no te emociones tanto.

El siguiente paso es tomar en cuenta los financiamientos que actualmente tienes (si es que los tienes), porque una cosa es tener buen sueldo y otra es tenerlo disponible.

Te recomendamos tomar papel y làpiz y hacer una lista. Del lado izquierdo vas a poner cada uno de los financiamientos que tienes activos: tarjetas de crédito, planes de telefonía, televisión por cable, hipotecarios, automotrices, etc.

Del lado derecho, junto a cada crédito, anota el saldo pendiente de cada uno. Por último, haz una tercera columna, a la derecha del saldo pendiente, y escribe cuánto y cómo lo estás pagando.

4.- ¿Vas a poder tener un nuevo crédito?

Si después de hacer la lista crees que tienes el potencial para sumar otro crédito a tu historial, contempla un “obstáculo” más.

Además de las compras de impulso a las que estamos expuestos todos, hay otras que tampoco podemos evitar como los regalos de cumpleaños o los detalles de aniversario.

Hasta esos gastos que aún no realizas deben entrar en tu presupuesto para determinar si vas a poder con otro financiamiento.

Créenos cuando te decimos que hemos visto “caer” hasta a quienes se dicen expertos en financiamientos, por no estudiar cada aspecto antes de solicitarlos.

5.- Pon en práctica tu memoria crediticia

Si no tienes buen historial crediticio, es prácticamente imposible que algún otorgante se anime a prestarte dinero. Nadie mejor que tú sabe si de verdad tienes oportunidades de ser aprobado.

Aunque en este momento tengas solvencia económica, el pasado cuenta, así que haz memoria y piensa si has tenido algún problema que te haya generado mala reputación.

Ni se te ocurra creer que a Buró de Crédito “se le va a pasar” ese plan de telefonía celular que decidiste dejar de pagar cuando ibas en la universidad.

Así que, si sabes que tu historial está manchado, nuestra sugerencia es que resuelvas primero ese problema antes de solicitar el crédito, de lo contrario lo único que ganarás es una visita a tu historial en Buró.

Aunque por una vez no pasará nada, no olvides que varias visitas en poco tiempo a tu historial en Buró le resta puntos a tu Score.

6.- Identifica qué tipos de crédito existen

Si llegaste a este paso, llegó la hora de enfocarte en tu crédito ¡Conócelos!

Conocer qué financiamientos existen no solo te ayudará, evidentemente, a saber qué opciones hay, sino a identificar en qué casos son convenientes.

Tarjetas de crédito

Tal vez el crédito más conocido. Una tarjeta de crédito es la combinación de un crédito revolvente (que puedes usar repetidamente) y de un plástico con el que accedes a los fondos.

Puedes usarla en los comercios que acepten este medio de pago para comprar productos y servicios sin desembolsar efectivo.

Existen dos tipos de tarjetas de crédito:

  1. Tarjetas bancarias: la cuales son emitidas por los bancos y, al estar respaldadas por Visa, Mastercard o American Express, tienen aceptación mundial, es decir, podrás comprar en miles de establecimientos.
  2. Tarjetas departamentales: que son emitidas por comercios específicos como Liverpool, Palacio de Hierro, C&A, etc, y que solo podrás utilizar en dichos establecimientos.

Créditos personales y de nómina

Estos dos también son muy famosos; seguramente has escuchado de ellos, sobre todo si tienes una cuenta de ahorros o en tu trabajo te depositan en una tarjeta de nómina.

  • Un crédito de nómina es un préstamo cuyo pago quincenal o mensual es obtenido por el otorgante desde tu cuenta de nómina. Esto significa que si el pago mensual es de 3,000 pesos, esta cantidad se descontará de manera automática de lo que recibes en tu cuenta de nómina.
  • Por su parte, un crédito personal es prácticamente igual, con la diferencia de que el pago no está ligado a una cuenta de nómina, así que no te lo descontarán automáticamente de lo que percibes de sueldo.

Créditos de consumo específico

En esta categoría entran los créditos que no puedes usar más que para el fin específico para el que fueron creados. Algunos son:

  • Hipotecarios
  • Automotrices
  • Para negocios
  • Educativos
  • Refaccionarios
  • Para remodelación

7.- ¿Cuáles resuelven tu necesidad?

Este punto es importante porque aquí descartarás los financiamientos que de plano no te sirven o no te convienen del todo por tu tipo de necesidad.

Por ejemplo, si tú quieres dejar de tener ocho deudas en ocho tarjetas de crédito, los financiamientos que te convienen son:

  • Una tarjeta de crédito
  • Un crédito personal o de nómina

¿Por qué? Pues porque con la tarjeta podrás hacer una transferencia de saldos, es decir, pasar tus deudas a otro banco que te ofrezca una tasa de interés menor.

Puedes verlo de esta forma:

Imagina que tienes una deuda en tu tarjeta American Express, otra en Bancomer y las transfieres a una tarjeta Santander, en la cual te cobrarán menos intereses y así liquidarla te saldrá más barato.

En palabras simples, lo que pasó fue: Santander pagó por ti la deuda que tenías con American Express y Bancomer; ahora tú tendrás que pagarle a Santander el mismo monto que debías pero a una tasa de interés más barata.

Por otra parte, con un crédito personal o de nómina, lo que harás es liquidar el saldo de todas tus tarjetas y ahora solo tendrás una deuda que deberás pagarle al otorgante que te aprobó el crédito.

8.- Compara los créditos que resuelven tu necesidad

Ya que detectaste los que resuelven tu necesidad, fíjate muy bien en esto:

  1. Tasa de interés: es muy importante que identifiques si la tasa de interés del financiamiento que te ofrecen es fija, variable o mixta.

    No olvides que, a mayor tasa de interés, mayor será el costo del dinero que pediste, es decir, pagarás más cada mes.

  2. Plazo del crédito: Establece el tiempo en el que te visualizas pagando el financiamiento, ya que, como mencionamos antes, la tasa de interés se fija en función de ello.
  3. Costo Anual Total: sirve para calcular el costo total de cualquier crédito. En palabras simples, es un porcentaje que integra todos los elementos que al final tendrás que pagar (comisiones, seguros, tasa de interés, etc.)

    Toma en cuenta que, por lo general, entre más bajo es el CAT, menos costoso es el crédito.
  4. Tiempos forzosos: consulta bien las condiciones en que te ofrecen el crédito, ya que algunas instituciones, pasado un plazo determinado, deciden variar las condiciones del crédito y la tasa.
  5. Comisiones: solicitar o manejar un financiamiento, por lo general, va acompañado de algunos “costos extra”. Por ejemplo comisiones de apertura, comisiones por pago impuntual y hasta comisiones por adelantar pagos. Infórmate bien.
  6. Seguros: los créditos muchas veces incluyen seguros que, por la emoción del momento, terminas aceptando o no alcanzas a escuchar. Tómate unos minutos para analizar de qué se tratan y si no te interesan no estás obligado a aceptarlos.

Aunque a partir de aquí ya solicitaste tu crédito, nos parece importante que adoptes algunos hábitos que te harán la vida más sencilla.

9.- ¡Paga a tiempo!

Si ya te tomaste el tiempo de saber qué créditos existían, cuál resolvía tu necesidad y de esos, cuál era mejor opción, no vayas a tener problemas de pago que arruinen tu sabia elección.

Imprime tu tabla de amortización, apunta las fechas de pago en tu calendario, programa recordatorios en tu celular, haz lo que quieras pero, por nada del mundo, dejes de pagar.

Hacerlo podría traer consecuencias como aumento en la tasa de interés o comisiones.

10.- Investiga los gastos asociados

Parte de la responsabilidad consiste en conocer las “letras pequeñitas”, así que no temas en preguntar, por ejemplo, qué pasa si quieres adelantar pagos, o si tu financiamiento incluye algún seguro.

11.- Adelanta pagos

Si no hay comisiones y tienes el camino libre para adelantar pagos, hazlo. Intenta no hacer compras “grandes” y mejor invierte ese dinero en liquidar tu crédito lo antes posible, esto te dará salud financiera y mental.

¡Es tu turno!

Con los consejos que te acabamos de compartir, estás listo para elegir un financiamiento verdaderamente conveniente y, de paso, disfrutarás de ciertas ventajas:

  • Tendrás la tranquilidad de saber que no tienes deudas fuera de control y que tus finanzas son sanas.
  • Presumirás un excelente Score Crediticio, con lo que te mantendrás como sujeto a cualquier otro crédito.
  • Fortalecerás la relación con tu banco y obtendrás beneficios: re-financiamiento, aumento en tu línea de crédito, tasas de interés menores, por mencionar algunas.
  • No tendrás obstáculos laborales, pues recuerda que actualmente hay empresas que consultan tu historial en Buró para decidir si eres buen prospecto.

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