Tipos de refinanciamiento

Bien dicen que no hay plazo que no se cumpla y, cuando de deuda se trata, todos estamos obligados a pagarla. No obstante, cuando se nos sale todo de control empezamos a angustiarnos y la pasamos mal, pero esa etapa tiene una resolución: el refinanciamiento y sus distintas formas.

Acompáñanos en este artículo en el cual conoceremos los principales tipos de refinanciamiento o refinanciación de deudas. Primero veremos cómo se llega a una situación de este tipo, para después analizar qué camino se puede tomar para resolver este problema.

La refinanciación puede ser una gran forma de  hacer frente a los problemas de sobreendeudamiento de una persona. Dichas situaciones surgen generalmente del mal uso de tarjetas de crédito, de créditos de consumo o préstamos que dejan de pagarse o se en sus pagos por alguna razón.

En realidad, si has adquirido un compromiso de este tipo, debes estar consciente que dejar de cumplir con él puede traer muchas consecuencias negativas como sobreendeudamiento, un mal historial crediticio, conflictos familiares y mucha angustia que puede transformarse en depresión.

Algo que tienes que saber antes de buscar refinanciamiento es que si bien, esta solución puede traer alivio personal, también puede aumentar la cantidad de intereses a pagar a pesar de que se fije una tasa más baja.

Las condiciones de tu deuda pueden cambiar y aún, si no te comprometes a liquidarla, podría representar un problema.

Primero lo primero.

¿Cómo sé si estoy sobreendeudado?

Seguramente antes podías percibir como tu salario mensual te alcanzaba perfectamente entonces fue que decidiste contratar un crédito. Todo iba bien y pudiste adquirir cosas que necesitabas como algunos electrodomésticos y aparatos tecnológicos.

No obstante, un buen día y casi sin saber por qué, te endeudaste. Claro que primero perdiste la noción de lo que era una deuda benéfica y una deuda negativa entonces por eso mismo no te preocupaste hasta tiempo después.

Digamos que en principio estabas “bien”, podías pagar aunque un poco viviendo del crédito hasta que el tiempo dio la estocada final: tampoco podías pagar ese financiamiento que seguramente llegó en forma de una tarjeta de crédito bancaria.

Y eso es sobreendeudamiento: cuando tu salario no te alcanza para pagar ni tus deudas, ni tus gastos básicos como la compra de despensa, el pago de servicios básicos, y otras cosas importantes. Cuando eso ocurre, se trata de un grave nivel de sobreendeudamiento.

Si detectas esta situación es importante que te des cuenta que esto no ocurrió “de la noche a la mañana” ni por arte de magia, sino que en gran medida depende de malos hábitos de consumo, poco cuidado de los compromisos financieros adquiridos, y una mala planeación de tu ingreso.

Por eso, una solución de refinanciamiento podría ayudarte a tomar medidas para hacer frente a las consecuencias de un mal pago de compromisos financieros y hay quienes se atreven a afirmar que son la mejor opción para salir a flote en una situación de sobredeuda.

Distintas formas de refinanciación

Existe un sinnúmero de formas a las cuales podemos llamar refinanciación, el punto es que todas son distintas pero consisten más o menos en lo mismo: unificar muchas deudas en una sola, fijar un plazo más accesible de pagos, disminuir el interés de la deuda y además, mejorar el plan contratado.

Una opción que debes descartar desde ya es “deja de pagar, no te van a hacer nada”. Entre muchas personas que promueven la cultura de la morosidad se dice que el hecho de no pagar una deuda no traerá consigo consecuencias negativas.

Claro, quizá no vayas a la cárcel, no te quiten nada y a los pocos años (cinco más o menos) dejen de buscarte, pero la realidad es que tu historial crediticio se verá arruinado y la próxima vez que quieras pedir financiamiento te rechazarán.

Piensa en lo siguiente ¿quieres escapar de tu deuda y sacrificar un futuro que podría suponerse como de éxitos financieros? ¿Quieres condenar tu desarrollo personal y dejar atrás la idea de formar un patrimonio? ¡No pienses así! Ocúpate en liquidar tus compromisos y empieza a crecer.

Acude a la institución que te dio la tarjeta

Los bancos y las tarjetas de crédito son las principales fuentes de endeudamiento. Cuando no hacemos un buen manejo de nuestras tarjetas o tenemos demasiadas es común que en algún momento dejemos de pagar u olvidemos las fechas límite de pago.

También es frecuente que la gente realice sólo el “pago mínimo” de su tarjeta y empiece a pagar intereses mes con mes. La recomendación es que siempre realices el “pago para no generar intereses” y así librarte de preocupaciones.

Pero si ya empezaste a endeudarte y no puedes dormir pensando en todo lo que tienes que pagar, entonces deberías pensar en acudir a la institución bancaria que emitió tu tarjeta (o más de una) para solicitar un plan de refinanciamiento.

Deberás intentar renegociar la deuda con el banco. Lo más probable es que esta posibilidad esté a la orden del día pues es una vía que las instituciones bancarias han puesto para que los deudores puedan liquidar su compromiso.

No obstante, a veces las condiciones de esta renegociación son un tanto difíciles o representan una desventaja, pero refinanciar tu deuda en lugar de dejar de pagarla puede ser mejorar. La recomendación, de hecho, es que a la mínima señal de falta de solvencia, deberías hablar con la institución bancaria en cuestión.

Por otro lado, el proceso de refinanciamiento puede alterar tu historial crediticio pues, aunque este ya esté afectado por tu falta de pago, las condiciones del mismo no mejorarán.

Los refinanciamientos con el banco se hacen en el momento adecuado, de esta forma evitas un mal puntaje en el Buró de Crédito y evitas problemas con préstamos en el futuro.

Refinanciación de un préstamo de nómina

Otra forma de refinanciación es solicitar un crédito o préstamo que se descuente vía domiciliación de tu cuenta del banco. Cuando solicitas un préstamo de esta naturaleza se trata de integrar todas tus deudas en una sola.

Al solicitar un préstamo con domiciliación puedes pagar la cantidad total de tus deudas de una sola vez. Lo más común es que utilices esta alternativa si te has atrasado más de tres meses en el pago de tus cuotas.

Ahora bien, si lo que quieres es liquidar una deuda pertenenciente a un crédito que se descuenta vía nómina, puedes acudir a una de las Sofomes autorizadas para este tipo de transacción y pedir que extiendan tu línea de crédito para liquidar tus compromisos.

Credifiel, te ofrece una alternativa para que sin importar situaciones de impago en tu dependencia de adscripción en el gobierno puedas liquidar tus compromisos. Esto se consigue a través de la domiciliación de los descuentos para el pago directamente a tu cuenta bancaria.

Cuáles son las ventajas de la refinanciación

1. Refinanciar te permite mejorar tu plan de pagos actual pues los plazos se extienden y tienes más tiempo de liquidar tu deuda.

2. Los pagos se vuelven más asequibles pues disminuyen en tanto que aumenta el número de cuotas a pagar.

3. Sin importar que el valor del crédito aumente, como deudor puedes estar más tranquilo de que la nueva cuota que te impongan no afectará a tus ingresos como ocurrió inicialmente.

4. Con la refinanciación puedes mantener tus necesidades personales como el pago de servicios, la alimentación y el pago de renta, sin preocupaciones.

5. Con el refinanciamiento dejarás atrás la morosidad y empezarás a tener una situación financiera más estable.

6. Todas las entidades financieras tienen planes de refinanciamiento, puedes usarlo, pero la recomendación inicial es que evites meterte en problemas.

Como un consejo útil de cierre, antes de contratar un crédito o préstamo, consulta todos los términos y condiciones del mismo y evita meterte en problemas.

Credifiel puede ofrecerte las mejores alternativas de financiamiento que te permitirán sacar adelante tus compromisos financieros y seguir adelante con tus metas, por ejemplo, la construcción de un patrimonio.

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