Los 5 problemas más comunes a los que se enfrenta el docente

En el desarrollo profesional como docente aparecen problemas relacionados con la forma en la que se aprende a enseñar. No obstante, cuando se llega por primera vez al salón de clases, los problemas pueden aumentar y cambiar de formas diversas. Ser maestro no es una cosa simple pues se tienen que atender las peticiones de la dirección, de los padres y los alumnos. 

La pregunta decisiva sería ¿cómo ser un buen profesor? Pero, la realidad exige también conocer cuáles son esos problemas más comunes a los que se enfrenta un docente. En la actualidad el alumnado ha evolucionado a pasos agigantados. Atrás ha quedado el tiempo en el que era fácil reprimir a los chicos incluso con disciplina física.

Por supuesto que no es posible, ni legal ni legítimo, reprimir a los estudiantes con medidas como el reglazo en los dedos, lanzar el borrador al que no pone atención, y mucho menos ser el mandamás del aula. Entonces, ¿cómo perfeccionar la relación con los alumnos al interior del salón con la finalidad de dar una clase exitosa y atractiva? 

Recuerda que, como profesor, tienes la misión de transmitir el conocimiento no sólo en forma de un saber sino de un saber hacer. Los maestros ante todo enseñan el bien vivir, las formas en las que esos pequeños niños o adolescentes saldrán preparados para enfrentar los retos laborales y personales del mundo actual. Por ello es fundamental la preparación.

Ahora bien, allá afuera existe todo tipo de profesores, desde esos que nos cambian la vida hasta los que llegamos a odiar para luego amarlos, o aquellos que pasan desapercibidos. Los últimos sean quizá los profesores de los cuales obtenemos conocimientos básicos, pero nada más; sólo los primeros son aquellos que logran dejar huella.

También están los profesores “talacheros”, aquellos que se comprometen con satisfacer las necesidades de los padres y la dirección de la escuela pero, ¡se olvidan de los alumnos! Si has pensado en qué tipo de maestro quieres ser, entonces has llegado al lugar idóneo. Un buen profesor sabe dos cosas: sus derechos y sus obligaciones.

En el siguiente artículo te ayudamos a identificar los principales problemas que pueden surgir al interior del aula, en los pasillos, y en casa, para que después puedas cambiar la forma en la que ves tu profesión y el cómo la compartes con el mundo. No basta con ser el mejor con la dirección o los papás, ni con los alumnos. Se trata de que hagas un balance sano.

Piensa en los profesores que has tenido a lo largo de tu formación como docente. Seguramente algunos te sacaron pesadillas mientras que otros te dejaron lo mejor de años y años de experiencia. A la hora de prepararte como un maestro del futuro ¿cuáles serían las mejores prácticas que podrías poner en marcha en tu salón? Piénsalo y toma nota. 

Los grandes problemas para el docente

 

 1. Falta de atención

Dar una clase difiere mucho de estar en el cine o en el teatro, en ambos casos la atención de los asistentes está puesta en la pantalla o en el escenario según sea el caso. Pero, cuando estás en una clase y particularmente en el aula, mantener la visibilidad es un gran reto. A tu alrededor hay mapas, ventanas y otros alumnos que distraen la atención del educando.

Los especialistas recomiendan que, con la finalidad de mitigar la falta de atención, estés de pie y en movimiento constante para que los alumnos fijen su atención en ti. Cuando te desplazas inteligentemente por el espacio del aula, el alumno se fija en ti y no en otros elementos.

Cuando estás sentado lo más seguro es que tanto tú como tus alumnos acaben por tener sueño, de esta forma sería un aula invisible.

Además, al estar de pie es más fácil explicar temas de forma horizontal y vertical, tanto en la pizarra como entre los pasillos del aula. El hecho de estar parado aumenta el lenguaje no verbal tanto para que tú y tus alumnos lo aprendan. En esa forma de lenguaje hay una transmisión de conocimiento significativa.

Además, al estar de pie puedes incrementar el control sobre el aula pues tienes más visión y pones orden de manera sencilla ante cualquier distractor o conducta disruptiva.

2. Escuchar con atención

La enseñanza popular dice que no es lo mismo oír que escuchar. Cuando oyes a un alumno lo único que estás haciendo es saber que está ahí, pero sin saber qué es lo que dice. La escucha consiste en conocer de forma activa el mensaje que tu alumno quiere darte. Se trata de transmitirles que lo que te están diciendo es importante para ti.

Lo otro es que muchas veces los propios alumnos no te escuchan ¿les has mostrado esta distinción? Lo que ambos tienen que decir en este juego del aula es igual de importante por lo que le tienes que dar lugar a la escucha. De otra forma la clase será habladuría, poca atención y mucha deserción. 

La escucha se trata también de desarrollar empatía pues, es una realidad que en todo momento tus alumnos quieren atención, por eso, a medida que sea posible, escúchalos como ellos te escuchan a ti. No construyas una relación distante ni negativa, más bien muéstrales que te preocupas por ellos, por sus intereses e inquietudes.

3. Prometer y no cumplir 

Como profesor, lo más probable es que constantemente tus alumnos te pidan cosas que tú prometes. Recuerda que hay miles de cosas que les convienen y a la hora de exigirlas lo ideal es que se las cumplas, si lo hiciste como una promesa. Tus alumnos tienen una excelente memoria para cosas como esa. 

No obstante, tienes que ser escrupuloso con aquello que prometes pues, si de antemano sabes que no lo vas a cumplir, por qué mentir. No sólo en el aula sino en la vida entera, una promesa incumplida puede volverse en tu contra. Cuando incumples una promesa lo único que te ganas es el desprecio de la gente, por cruel que esto pueda sonar. 

El profesor que desecha una promesa, no hace más que ganarse la falta de respeto de parte de sus alumnos. Así que, si no puedes cumplir, mejor no prometas. 

4. No cumplir plazos 

Otro de los grandes problemas para los profesores es el incumplimiento de plazos adecuados. Es común que ante un grupo tremendamente grande sea difícil revisar y calificar todos los trabajos, exámenes y además, entregar reportes a la coordinación escolar pero, el incumplimiento de los plazos puede acarrear problemas.

No obstante, en un buen profesor debe caber el esfuerzo por entregar correcciones a tiempo y con la mayor brevedad posible. Los alumnos valoran mucho que sus trabajos estén corregidos de manera puntual y con eso puedes ganarte su respeto. Si entregas los trabajos o exámenes con observaciones a tiempo, tus alumnos se sentirán importantes.

Pero, además, debes tener un control claro de qué han entregado tus alumnos, qué no y qué más falta para concluir el año escolar de manera exitosa. Esta también es una parte importante de tu trabajo como docente, y de no cumplirla, podrían tacharte del maestro “barco” o irresponsable.

5. Mezclar la vida privada con el trabajo

En la actualidad las redes sociales son una parte importante de nuestra vida. A ellas recurrimos para estar cerca de nuestros seres queridos y para estar al tanto de lo que ocurre en materia de noticias nacionales e internacionales. No obstante, las redes son también la puerta de entrada a nuestra vida privada.

Con el surgimiento de las redes sociales se ha quedado atrás la idea de que los profesores bajan del cielo todos los días para compartir el conocimiento con nosotros, y se han vuelto cada vez más humanos. Pero, ¿es esto prudente?

La recomendación es que todas las clases deben concentrarse en lo educativo y no en lo personal. Claro que puedes compartir experiencias personales con ellos, al final esto es una enseñanza de vida para ellos, pero de eso a hacer de tus alumnos tus amigos en Facebook hay una gran línea.

Aunque tus alumnos te hagan más y más preguntas de tu vida privada o te envíen solicitudes de amistad lo mejor será simplemente ignorarlos a fin de mantener una relación estrictamente profesional.

Por último, recuerda que aunque no es fácil ser un gran profesor tampoco es imposible. Aprovecha tu conocimiento y explótalo. Recuerda que como maestro tienes derechos y obligaciones que tienes que cumplir, y siéntete con la libertad de mejorar tus condiciones de vida. No tienes cualquier profesión, sino una de las más admirables de todas.

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