¿Cómo pagar una tarjeta de crédito con otro crédito?

Existen tres opciones para pagar tu tarjeta de crédito que no vienen en tu estado de cuenta y que están relacionadas directamente con otro crédito, ¿lo sabías? Te las explicamos, pero antes…

¿Te ha pasado esto?

Ya sea porque te intereso “entrarle” al mundo de las tarjetas de crédito o porque algún ejecutivo te sedujo con la famosa frase de: “tiene usted una tarjeta pre-aprobada”, el chiste es que ya saliste de la sucursal con el plástico en la mano.

Lo activaste, empezaste a hacer algunas compras y, hasta ahí, todo era un “cuento de hadas”. La cosa se pone seria cuando, unas semanas después, abres la puerta de tu casa y ya te está esperando el estado de cuenta.

Y lo decimos no porque no tengas dinero para pagar sino porque entre números, porcentajes, y conceptos como: “tasa promedio ponderada” y “CAT”, puedes confundirte y tomar decisiones incorrectas.

A esto agrégale que las tarjetas de crédito no vienen acompañadas de un manual de uso y a las instituciones financieras no les interesa (ni les conviene) que sepas cómo utilizarlas.


Así que, por lo que te dicen tus amigos y por lo que ves, aprendes que tienes tres opciones para pagar:

Pago para no generar intereses: es decir, la cantidad a saldar para que el banco no tenga la oportunidad de cobrarte intereses. A quienes los hacen, comúnmente se les llama “totaleros”.

Pago mínimo: o sea, el monto mínimo a cubrir para que tu tarjeta se considere al corriente; lamentablemente, muchos lo toman como la cantidad a pagar cada mes, lo que hace que sus deudas crezcan y se salgan de control (por los intereses).

Pago mayor al mínimo: en el que aunque no estarás saldando el total y se te aplicará la tasa de interés ordinaria, tampoco saldarás lo mínimo indispensable y podrás tener control de tus deudas.

Pero, ¿sabías que existen otras alternativas para pagar tus tarjetas de crédito, las cuales tienen que ver con otro financiamiento?

Bueno, pues justo para eso hicimos este artículo, en el que aprenderás a detalle cómo pagar una tarjeta de crédito con otro crédito, así como a identificar si estas opciones son para ti o mejor deberías seguir con las tres que explicamos acá arriba.

1.- Con otra tarjeta de crédito

Espera, no te emociones de más, no nos referimos a que puedes ir al banco a pagar tu tarjeta HSBC con una American Express. Si creías que esa era una probabilidad, te lo aclaramos de una vez, es imposible.

Hacer esto es como ir a Cinépolis y querer pagar tus boletos con Puntos Cinemex.

Nosotros nos referimos a una transferencia de saldos.

¿Qué es una transferencia de saldos?

Una transferencia de saldos es, en palabras sencillas, pasar la deuda que tienes en tu tarjeta de crédito a otro banco que te ofrezca una tasa de interés menor, así reduces bastante el monto que estás pagando por concepto de intereses.

Solicita tu crédito

¿Todos aplican para una transferencia de saldos?

No, los bancos reservan la autorización de esta operación a los usuarios con buen historial crediticio y que no están sobre endeudados, pues deben asegurarse de que la persona tiene los recursos para seguir pagando.

Desafortunadamente, esto puede significar una limitante, pues, seamos sinceros: muchas veces, las personas que desean transferir su saldo son aquellas que, por una u otra razón, dejaron crecer la “bola de nieve” y ya no pueden pagar ni el mínimo en sus tarjetas de crédito.

¿Cómo se obtiene una transferencia de saldos?

Por invitación: algunos bancos hacen llegar a sus usuarios, a través de estados de cuenta, correos electrónicos o estados de cuenta, invitaciones para que obtengan una transferencia de saldos.

Tramitando una tarjeta con transferencias de saldo: en el mercado hay diferentes plásticos que ofrecen como beneficio principal las transferencias de saldos, los cuales simplifican las cosas para los usuarios que desean disminuir los intereses que están pagando.

Pasos para solicitar una transferencia de saldos:

Solicita tu nueva tarjeta (a la que transferirás el saldo): toma en cuenta que debes cumplir con cada requisito del nuevo plástico.

Revisa tu nueva línea de crédito: si esta es menor a tu deuda con el otro banco, solicita una reconsideración mencionando que deseas realizar una transferencia de saldos.

Solicita a la institución la transferencia: llama al banco para hacer la solicitud del movimiento para pagar tu "vieja tarjeta".

Sigue pagando la deuda en tu "tarjeta vieja": después de solicitar la transferencia, pregunta en cuánto tiempo se reflejará tu saldo en ceros, pues cada banco contempla periodos diferentes.

Concéntrate en pagar: la deuda transferida será dividida en pagos fijos, si fallas en alguno, tu mensualidad formará parte del saldo revolvente y te aplicarán la tasa regular de la tarjeta. Evítalo a toda costa.

2.- Con una disposición de efectivo

Una disposición de efectivo es uno de los beneficios que tienen las tarjetas de crédito y consiste en retirar cierto porcentaje de la línea de crédito en efectivo. Esta operación puede realizarse en cajeros automáticos o en ventanilla.

Como ya te lo estás imaginando, con una disposición de efectivo podrías retirar dinero de tu tarjeta de crédito en algún cajero automático para pagar otro plástico.

¿Con todas las tarjetas se puede retirar efectivo?

Prácticamente con todas las tarjetas de crédito pueden hacerse disposiciones de efectivo, de hecho, las únicas que no lo permiten son las tarjetas básicas, las cuales "sacrifican" los beneficios al no cobrar cuota anual.

Aunque hay plásticos que permiten las disposiciones inmediatas, si el tuyo no tiene este beneficio, deberás demostrar, al menos, 6 meses de buen comportamiento crediticio para poder sacar efectivo.

¿Tiene algún costo sacar dinero de una tarjeta de crédito?

A diferencia de un plástico de débito, sacar dinero de una tarjeta de crédito es "pedirle prestado al banco”, y por ello te cobrarán una comisión solo por retirar el efectivo, que en promedio es del 5% de lo que sacaste.

Esto significa que si tú retiras 1,000 pesos, el banco te cobrará 50 pesos únicamente por entregarte el dinero.

Lo que prácticamente nadie sabe es que, además, el banco cobra intereses diarios por el uso del dinero, desde el día que lo recibes, hasta el día que lo pagas.

Si asumimos que las tasas de interés en México en promedio están en un 50%, esto implicaría que la tasa de interés diaria aplicable sería de 0.14%.

Utilizando el ejemplo anterior, pagarías 1.37 pesos diarios por intereses hasta que pagues los 1,000 pesos, así que si te tardas un mes en pagar, el costo del dinero equivaldría al 9.1% de lo que retiraste. Mucho, ¿no crees?

Para que puedas comparar, un préstamo personal bancario, con tasas no tan buenas, te hubiera cobrado el 2.24% por la misma cantidad y por el mismo periodo.

tabla

Toma tus precauciones

Aunque la decisión está en tus manos, como bien pudiste darte cuenta, hacer una disposición de efectivo con tu tarjeta de crédito no es buena idea, pues estarás pagando mucho más.

Así que si tuviste una emergencia y lo único que pudo rescatarte fue tu tarjeta de crédito, liquida el saldo lo antes posible para que tu deuda no se salga de control.

Toma en cuenta que existen otras opciones si requieres un crédito para pagar una tarjeta de crédito, como los préstamos de nómina o personales.

3.- Con un crédito personal o de nómina

¿Te ha pasado que vas a retirar dinero de tu tarjeta de nómina y en la pantalla del cajero automático aparece un mensaje diciéndote que tienes un crédito aprobado?

Bueno, pues como ya lo estás suponiendo, ese es un crédito de nómina.

Un crédito de nómina es un préstamo cuyo pago quincenal o mensual es obtenido por el otorgante desde tu cuenta de nómina. Esto significa que si el pago mensual es de 3,000 pesos, esta cantidad se descontará de manera automática de lo que recibes en tu cuenta de nómina.

Por su parte, un crédito personal es prácticamente igual, con la diferencia de que el pago no está ligado a una cuenta de nómina, así que no te lo descontarán automáticamente de lo que percibes de sueldo.

Solicita un crédito

¿Por qué son buena opción para pagar tus tarjetas de crédito?

Estos créditos no tienen un fin específico, así que los podrás usar para lo que quieras sin tener que estar avisándole al otorgante, algo que no sucede, por ejemplo, con un crédito automotriz.

Si los utilizas para pagar las deudas de tus tarjetas de crédito, casi estarás realizando una transferencia de saldos, pues al final lo que harás es consolidar tu deuda y pagarla a una tasa de interés menor.

El trámite para obtenerlos es realmente ágil, pues el banco tiene los elementos suficientes para verificar tus datos y llevar a cabo un análisis crediticio.

¿Qué necesito para solicitar uno de estos créditos?

Aunque los requisitos de cada otorgante podrían tener algunas variantes, por lo general necesitarás cumplir con esto:

  • Recibir tu nómina o tener una cuenta de ahorros en el banco donde planeas solicitar tu crédito.
  • Ser mayor de edad y contar con identificación oficial vigente.
  • Tener una cuenta activa, ya sea de nómina o de débito, con seis meses de antigüedad.
  • Comprobante de domicilio y comprobantes de ingresos superiores a 2,000 pesos mensuales.

Piensa bien antes de elegir alguna opción

Aunque estás en tu derecho de usar alguna de estas tres opciones, lo ideal es que gastes de manera responsable para que no tengas problemas cada mes y así no solicites un crédito para pagar tus tarjetas de crédito.

Para lograr esto, te recomendamos:

Pagar el total de tus compras a fin de mes (volverte totalero), así no dejarás que la tasa de interés de tu plástico "entre en juego".

Aprovecha los meses sin intereses, de esta forma dividirás los pagos y no tendrás que preocuparte por saldar el precio total del producto en la siguiente fecha de pago.

Utiliza sabiamente tu tarjeta y acostúmbrate a comprar en los primeros días después de la fecha de corte, así tendrás hasta 50 días para pagar, buen tiempo para reunir el dinero necesario para cubrir el total y no generar intereses.

No te comprometas con compras que pondrán en riesgo tu economía o que sabes que exigirán esfuerzos máximos para ser saldadas.

Si no tienes otra alternativas más que solicitar un crédito, tu primera opción debe ser una transferencia de saldos, pues “el trato” es bueno: pagar lo mismo que debes pero con menos intereses.

Si acudes a un préstamo personal o de nómina, aunque también son buena alternativa, ten cuidado de no aceptar más dinero del que necesitas para pagar tus tarjetas de crédito.

Por último, intenta nunca hacer una disposición de efectivo de tu tarjeta de crédito, pues si no liquidas rápido ese dinero, terminarás pagando mucho más.

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