¿Cómo ahorrar en la compra de despensa?

Al planificar nuestros gastos mensuales es esencial tener en cuenta el pago de servicios, tarjetas de crédito, renta y otros pagos, de los que destaca la compra de la despensa. 

Hacerla implica dos momentos: el estrés en la cola larguísima del supermercado y la satisfacción de tener todo listo para iniciar un nuevo mes. 

No obstante, pueden pasar más cosas cuando estás en el supermercado: la abrumadora oferta de productos para distintos fines nos puede orillar a comprar cosas que no necesitamos: comida de más que después vamos a tirar o alimentos que nunca vamos a abrir y permanecerán en una lata por lo menos un año.

¿Cómo comprar una “despensa inteligente” y disminuir el monto que destinamos para esto? Es lo que veremos a lo largo del siguiente artículo, pero antes: abre bien los ojos. ¿Has notado todas las cosas que ponen los supermercados en la línea de cajas?

Se trata de productos innecesarios que decidimos comprar “de último momento”, como si fueran indispensables. Y ahora, a lo que nos toca.

Antes de ir al súper

Se nota cuando ya no hay comida en casa: el refrigerador está vacío, no hay nada en la despensa y apenas quedan cosas como aceitunas o crema de maní que compraste porque estaban al dos por uno pero que al final, decidiste no comerlos.

Después vas al baño y te das cuenta que tampoco hay jabón, le tuviste que echar agua a la botella de shampoo para que saliera más y aplastaste el rollo de pasta de dientes. Es un hecho, es día de supermercado sí o sí, pero, ¿ya estás seguro de todo lo que te falta? 

Antes de ir al almacén debes estar seguro de qué es lo que necesitas y con eso hacer la famosa lista del súper. ¿Qué hace falta en el refri, en la despensa, en el baño y en las habitaciones? Es momento de anotarlo todo en una hoja y clasificarlo por secciones, para que cuando llegues tengas un recorrido ya planeado.

Realizar un menú semanal de las comidas que vas a preparar en los próximos días también puede ser una gran herramienta a la hora de preparar tu lista. Con eso puedes saber si compras más jitomates que tomates verdes o más lechugas que espinacas y te olvidas de gastar de más.

También es muy recomendable que escojas el supermercado en el que harás la compra. Aunque no lo parezca, los precios pueden variar de establecimiento a establecimiento dependiendo de la cadena a la que pertenezcan.

En México, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) cuenta con una herramienta con la cual se puede saber el precio de hasta más de 2 mil productos, cuál es la tienda que vende a precios más bajos en tu zona geográfica y además te permite crear listas para que las descargues a la hora de ir a comprar.

Ya en el súper 

  1. Ve solo

No se trata de que seas “mala onda” o algo así. Cuando vas a hacer las compras lo ideal es ir sin niños y con el estómago lleno. Bien, puedes ir en pareja, aunque esto podría representar una ardua discusión por alguna decisión de compra. Un sistema ideal es designar a una persona para que haga las compras.

Ya sea que papá o mamá vayan a hacer la compra, al estar solos están tranquilos. Cuando estés en el súper podrás comparar precios y apegarte a la lista que has elaborado, sin tener que lidiar con tus hijos pidiéndote que les compres cosas en cada pasillo.

Si vas con el estómago vacío lo más probable es que empieces a buscar comida que resulta apetitosa pero que no necesitas, sólo la buscas con la finalidad de satisfacer tu necesidad en ese momento.

Pero, si vas después de reposar un poco lo que sea que hayas comido podrás pensar claramente qué es lo que necesites. ¡No tomes decisiones decisiones con el estómago vacío!

  1. Saber cómo funciona un supermercado

Seguramente en tus continuas visitas al súper has notado que muchos de los productos que realmente necesitas están alejados de la entrada y se encuentran al fondo de la tienda. Se trata de una estrategia para poder vender más.

Cuando uno pasa frente a tanta variedad de productos lo más obvio es que se le antoje comprarlo todo, pero debes evitar la tentación. Otra de las estrategias de las cadenas es colocar “ofertas” en los extremos de cada pasillo,

pero no siempre se trata de los mejores descuentos o de cosas que necesites así que al comprar considera dos veces si lo que se ofrece en esa parte lo utilizarás realmente o no. Esto puede representar la diferencia entre ahorrar y no hacerlo.

  1. Alíate con la cadena cuando convenga

Si bien es sumamente importante no casarse con una sola marca sino promover la competencia, a la hora de comprar puedes aliarte con la cadena del súper para comprar productos de su propia marca.

Se trata de insumos similares a los de otras etiquetas, pero mucho más baratos, a veces de menor calidad pero la mayoría de las veces, bastante buenos. Al hacerlo es importante tomar en cuenta diferencias importantes como la información nutricional.

Es evidente que puedes comprar un producto más barato y similar, por ejemplo, en sabor, pero ¿vale la pena sacrificar la salud por algo que resulta más barato? Toma en cuenta esos detalles a la hora de comprar productos genéricos.

Otra de las grandes opciones para aliarte con un supermercado es formar parte de programas de afiliación como monederos electrónicos y cuponeras, algunos incluso ofrecen tarjetas de descuento.

Puedes estar en casa al pendiente de los anuncios en radio y televisión para ir al súper que tenga los mejores descuentos del día, y también revisa los folletos que dejan en la puerta de tu casa, pueden ser de mucha utilidad cuando comparas y eliges en dónde comprar.

  1. Cambia la forma en que compras

Para empezar a ahorrar concentra tus esfuerzos en cada detalle. Por ejemplo, hay productos que se venden más baratos por unidad que por kilo u otra medida, ten esto en cuento al comprar, así sabrás qué es más barato, independientemente de su tamaño o presentación.

¿Es mejor comprar un jamón rebanado en paquete o a granel? Depende de las necesidades de cada familia. No obstante, los costos pueden ser bastante variables. Ahora bien, comprar al por mayor puede ayudarte a ahorrar dinero tomando en cuenta cosas elementales.

Por ejemplo, no necesitas una caja con 200 lápices que esté a muy buen precio o una televisión pero, si es necesario tener comida, artículos de limpieza, papel higiénico o cosas que no se echan a perder.

Esto puede darte un ahorro significativo pues estás comprando para el largo plazo, como si se tratara de una reserva. Dependiendo de lo que se trate, algunas personas sugieren compartir las despensas con otras familias de forma que los sobrantes puedan ser utilizados por todos y así evitar la acumulación excesiva.

Por último, y pensando en la compra de productos perecederos, asegúrate de preservarlos inmediatamente después de su compra y mételos al congelador. De esa forma puedes mantener la comida fresca y siempre en su punto.

  1. Disfruta del súper

Puede ser que ir al supermercado se convierta en una gran frustración. Piensas en la cantidad de gente que habrá, todas las cosas que vas a meter en el carrito (y que además dejarás en la línea de cajas) y toda la comida que no vas a comerte una vez que estés en casa.

Evitarse todo eso depende en gran medida de dos cosas: una que ya mencionamos y que es la planeación, y la otra que podemos llamar como “disfrutar”. Aunque no lo creas, hacer el súper puede ser una gran aventura en la que te darás cuenta de cómo aprendes de ti y de tu familia.

¿Cuáles son sus hábitos de consumo? ¿Qué es lo que más les gusta? ¿Pueden mejorar su dieta? Cuando estés en ese lugar piensa en el ahorro y te darás cuenta de todas las cosas buenas que van a pasar.

Al ahorrar en la compra de despensa tendrás la posibilidad de conseguir los objetivos de tus otras metas y podrás brindar estabilidad económica en tu hogar. No se trata de limitarse, sino de construir un plan junto con tu familia a la medida de tu presupuesto.

No olvide que esto puedes lograrlo cuidando de sus necesidades y evitando malas decisiones financieras.

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