¿Por qué no me rinde el dinero?

¿Te la pasas pensando en que no te rinde el dinero? ¿Te has sentido casi asfixiado por todo lo que tienes que pagar? ¿Piensas que una vez que llegue, el dinero se te irá de las manos como agua? Si te haces una o todas estas preguntas, este artículo es para ti.

Averiguar por qué no te rinde el dinero no es tan complicado, de hecho, se ha logrado un estándar de las razones por las cuales el dinero no nos parece suficiente.

En todo caso, se trata de que, a partir de encontrar estas pérdidas en tu ingreso, empieces a cambiar los hábitos que impiden que el dinero te alcance o bien, que puedas ahorrar. 

Recuerda que esto será un trabajo disciplinario que representará un cambio en la forma que consumes ciertos productos, pero al final, podrás hacer de esta una nueva oportunidad para dejar de vivir en la preocupación y empezar a completar tareas que habías pospuesto por falta de dinero.

  1. ¿Puedes ver la diferencia entre tus necesidades y tus gustos?

No decimos nosotros, lo dice la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef): la quincena o el pago que recibes por tu trabajo tiene un destino y esta puede ser una de las razones por las cuales el dinero no te alcanza. 

Seguramente destinas tu dinero a bienes o servicios que no son necesarios y que se llevan una buena parte de tu salario sin importar la periodicidad del mismo.

Piénsalo, puede suceder que por gastar en gustos al final tengas que terminar pidiendo dinero prestado para poder comprar los básicos como despensa, cuando esto debería ser tu última opción.

Por eso debes registrar tus gastos entre fijos y variables. Los gastos fijos son esos de los cuales no puedes prescindir como alimentos, transportes, luz, gas, renta y otros servicios.

Mientras que los gastos variables son aquellos que van cambiando de acuerdo con los gustos y actividades que haces día con día como al cine, comer fuera de casa, comprar ropa o asistir a algún evento. 

Cuando haces una clasificación de tus gastos y aprendes a priorizar en los fijos antes que los variables, te darás cuenta de que el dinero en realidad si te alcanza y que rinde más de lo que creías.

Para los gustos siempre habrá tiempo, pero no puedes esperar para las necesidades, sino que se tienen que cumplir con regularidad y de forma inmediata.

  1. ¿Prácticamente vives de tus tarjetas de crédito?

Las tarjetas de crédito son muy útiles para hacer compras de bienes que pueden representar un gasto fuerte o que resulta difícil pagar de contado, por ejemplo, muebles, electrodomésticos, aparatos de entretenimiento o algunos accesorios para la casa. 

A pesar de que el crédito puede ser de gran ayuda, vivir de una tarjeta puede convertirse en una pesadilla. Cuando empiezas a usar los “tarjetazos” como una forma para “tapar hoyos” cada quincena y además no tienes presente la fecha de corte y de pago de tu tarjeta, es cuando comienza una mala relación con ella. 

El gran problema para los usuarios de tarjetas de crédito es cuando empiezan a pagar únicamente el monto mínimo: esto genera intereses y de un momento a otro, el destino del salario de muchas personas se convierte en la tarjeta de crédito.

Esto no quiere decir que no tengas una tarjeta, sino que debes saber utilizarla para tu beneficio y no para que convierta en otro problema.

  1. ¿Te dejas llevar por tus decisiones de compra?

Tomar decisiones de compra es un proceso que se da por dos caminos: la opinión de alguien cercano y los diferentes mensajes publicitarios. Te darás cuenta que la misión de estos mensajes es, sobre todo, vender pero, ¿si en la televisión sale un anuncio de algo que no necesitas en este momento lo tienes que comprar? 

Lo mismo ocurre con tus amistades o familiares, si una amiga compró un nuevo televisor porque el suyo ya no funcionaba no quiere decir que tú también debas comprar uno. Recuerda que no todos tienen la misma capacidad de pago, pero también ten presente en qué medida necesitas algo o no.

La publicidad querrá venderte productos ideales que se presentan como indispensables para vivir, pero no es así. Antes de comprar algo debes contar con un presupuesto para determinar si puedes pagarlo o si vas a comprometer dinero que ibas a necesitar para otra cosa.

No importa lo que digan otras personas o lo que la moda dicte cuando se trata de utilizar el dinero que has conseguido con tu esfuerzo. Siempre realiza tus compras de acuerdo con tu poder adquisitivo.

No te dejes influenciar con facilidad: tú tienes la decisión de qué es lo que quieres comprar o no.

  1. ¿Sólo vives en el "aquí y ahora"?

Administrar el dinero correctamente no sólo se trata de no usarlo y guardarlo para después. Necesitas saber para qué vas a utilizar ese dinero en el futuro, es decir, debes tener un objetivo para ese ingreso. Cuando no es así seguramente vas a gastar por impulso y como si no importara el mañana. 

Si tu idea de la vida es “vivir el presente” no está mal, pero puede ser un estándar de pensamiento a corto plazo que no beneficia tus finanzas personales y podría convertirse en una de las razones por las que no te rinde el dinero.

No puedes vivir al día pues cada que se presente una emergencia tendrás que gastar y endeudarte para afrontarlo. Pensar que el dinero viene y va es un error pues, aunque puede ser verdad, es mejor formarse hábitos como el ahorro con los que puedes comprar algo en el futuro.

Pero más que eso el ahorro significa poder hacerse de un patrimonio: comprar una casa o departamento o si es necesario, un automóvil. Además, esta planificación te da la oportunidad de contar con un fondo para emergencias que permite enfrentar situaciones que podrían comprometer tu dinero de no estar preparado.

  1. ¿Sueles gastar el dinero que no tienes?

Adquirir bienes y servicios que se salen de tu presupuesto es un motivo para que no te alcance el dinero. Cuánto ganas y cuánto puedes gastar son dos preguntas esenciales cuando planificas tus gastos, de otra manera la quincena nunca te va a rendir.

Por eso es de suma importancia consumir sólo lo que puedes pagar. Es común que gastes más de lo que tienes cuando utilizas tu tarjeta de crédito sin ninguna planeación o también cuando no comparas los precios.

Actualmente hay en el mercado una alta oferta de opciones que benefician a consumidores, por ejemplo, se pueden encontrar opciones adecuadas para la economía de casa persona. Si no buscas y comparas, el dinero se esfuma.

  1. ¿ Llevas el efectivo a todos lados?

Muchos órganos especializados en economía indican que llevar efectivo a todos lados no es una buena decisión si se busca que el dinero rinda. Se trata, más bien, de una tentación porque puedes gastar en todo momento y a todos los lugares a los que vayas, pero además es una mala decisión porque podrías estar expuesto a un asalto o incluso perderlo. 

Estos órganos recomiendan llevar consigo la tarjeta de débito, que es más segura, y además la aceptan en muchos establecimientos. Gracias a las aplicaciones que los bancos ofrecen se puede tener más control de cuánto es lo que se gasta porque puedes recibir notificaciones sobre las compras que realizas.

  1. ¿Le eres fiel a una marca o establecimiento?

Seguramente tienes un lugar favorito para comprar o una marca predilecta, pero, en ocasiones sus precios no son los más bajos, o por la fidelidad dejas de acudir a otro establecimiento o a otra marca. Si siempre haces la despensa en el mismo supermercado

¿por qué no probar en otra tienda para empezar a comprar? El hecho de comparar precios puede ser muy útil a la hora de ahorrar. No te cases con una sola tienda o una marca.

Buscando puedes encontrar lugares más baratos y de la misma calidad y, además, favorecer a economías locales que necesitan empezar a sobresalir. Ejercer una economía responsable también tiene que ver a esto pues promueves competencia en sectores significativos por ejemplo, las telecomunicaciones. 

Si una compañía telefónica te ofrece un mejor paquete que la que tienes contratada actualmente ¿por qué no considerar cambiarte? Eso le puede dar un respiro a tu ingreso sin que sacrifiques la comunicación con la gente que te importa.

Y este es sólo un ejemplo, hay cientos de servicios que están en constante competencia por lo cual debes considerarlos a la hora de hacer rendir tu dinero.

  1. ¿Tus deudas no se terminan?

Volviendo al tema de tu tarjeta de crédito, es probable que la razón por la que no te rinde la quincena es que vives atado al pago de intereses. Se trata de un círculo vicioso en el que recibes dinero e inmediatamente lo usas para pagar. En este sentido, sería importante diseñar un plan para liquidar deudas. 

Piensa en cuál es la tarjeta en la debes más dinero y págala cuanto antes, después puedes cancelar esa tarjeta y empezar a mantenerte sujeto al dinero que estás cobrando.

El punto es romper el ciclo vicioso para convertirlo en un círculo virtuoso en el que puedes adquirir los bienes que necesitas, ahorrar dinero y empezar a invertir en otras cosas.

  1. ¿El ahorro no forma parte de tus planes?

A la hora de gastar debes preguntarte ¿para qué compre esto o en qué me beneficia? ¿Es una necesidad? Si no es así empieza por etiquetar gastos, pero también identifica áreas de oportunidad para el ahorro.

Por ejemplo, si tienes pensado realizar un viaje o comprar algún electrodoméstico entonces realiza un plan en el cual destines un ahorro a esa finalidad. 

Si en tus cuentas colocas etiquetas como “viaje a la playa”, “enganche para el auto” o “compra de una lavadora”, entonces tendrás más control de cuánto está ingresando a ese rubro que en este momento es importante para ti.

  1. ¿No planificas tu quincena?

Otra de las razones comunes por las que el dinero se esfuma es porque no has planificado el pago de tus servicios. Haz un plan de acción para liquidarlos pues, si los haces todos al mismo tiempo es probable que te quedes sin dinero al momento de realizar los pagos.

Cada estado de cuenta tiene fechas límite de pago y por eso puedes diseñar un calendario de pagos. Con esto evitarás cortes en el servicio y atrasos. Por último, debes dejar de torturarte con la idea de que el dinero no te alcanza, cuando piensas de manera negativa lo más probable es que esto se cumpla.

Debes seguir trabajando con el mismo ahínco todos los días y no permitir que lo que ves en otros te afecte a ti. Cada quien tiene sus posibilidades y en la medida de las tuyas debes sobresalir. Que no puedas hacer algo en un momento determinado no quiere decir que no podrás hacerlo después. 

No te preocupes por sentirte encadenado a una deuda. Existen opciones amigables para mitigar los efectos de los intereses. Por ejemplo, puedes solicitar un crédito para liquidar el pago de una tarjeta de crédito.

En el mercado hay cientos de préstamos que tienen intereses mucho más bajos que los que impone un banco, y con esto no queremos decir que no dejes de pagar, únicamente debes hacerlo a tiempo y con la consciencia de que el dinero nadie te lo regala, sino que viene conforme lo sigas generando.

Catálogo de servicios y descuentos para trabajadores del gobierno

Los mejores tips en tu mail

Deja un comentario