¿Pedir préstamo para unificar deudas?

Supongamos que te enfrentas a una situación de deuda y no sabes qué hacer para liquidar y por fin dormir en calma: ¿es recomendable adquirir un préstamo más para unificar todo en una sola deuda? Bola de nieve o no, te contamos si es una buena alternativa liquidar una deuda con otra.

Comencemos por lo primero: los préstamos, créditos y cualquier tipo de financiamiento otorgado por una institución no son un regalo. Cuando solicitas cualquiera de estos apoyos debes estar consciente de que con ellos puedes adquirir cosas que no comprarías en el corto plazo por su costo como electrodomésticos o hasta cosas más grande.

Si en cambio eres de las personas que considera que puede utilizar el crédito para cualquier propósito, incluso para solventar las necesidades de su vida cotidiana, probablemente estés haciéndolo todo mal.

Los procesos de endeudamiento no necesariamente inician en el momento en que contratamos un crédito, aceptamos un préstamo o recibimos una tarjeta de crédito, sino cuando decidimos que podemos omitir los pagos de nuestra tarjeta de crédito o cuando consideramos que no es necesario pagar sólo el mínimo.

Los préstamos entonces son una herramienta adicional que nos permite salir adelante. Un préstamo tiene ventajas, pero también conlleva obligaciones como liquidar la deuda en el plazo acordado.

Pedir un préstamo o un crédito equivale a estar consciente de que es un compromiso que tendrás que pagar en el futuro. Por eso es muy conveniente que previamente calcules tu capacidad de pago para que puedas salir adelante. 

¿Conviene o no pedir un préstamo más?

Pedir un préstamo para pagar otro no es lo más conveniente y hacerlo debe ser sólo una alternativa para casos excepcionales.

Conviene que primero realices un registro de tus deudas y las evalúes pues de otra forma no sabrás si te conviene pedir el préstamo o no para liquidar ese compromiso.

Una forma muy útil para poder auditar tus deudas es la siguiente:

  • Anótalas todas.
  • Empieza por las prioritarias.
  • Desglósalas.
  • Determina qué puede esperar.
  • Suma el total.

Auditar te permite conocer cuál es tu capacidad real de pago frente a una situación de endeudamiento. De esta forma, si la deuda es mínima, puedes considerar un crédito con domiciliación o descuento de nómina para cancelar las tarjetas que te están comiendo.

Por necesidad, muchas veces las familias optan por solicitar otro préstamo para liquidar sus deudas actuales aún sabiendo que tendrán que pagar más dinero y durante más tiempo. Lo importante es que si pasas por una situación como esta, estés consciente de todo lo que puede pasar.

Por fortuna, en el mercado existen créditos que ofrecen soluciones de pago bastante buenas con plazos adecuados y tasas de interés bajas o incluso fijas. La cosa se trata de buscar el mejor de los financiamientos para poder liquidar esa deuda que nos está comiendo.

 Antes de recurrir a otro préstamo analiza las opciones que tienes

Antes de pedir dinero una vez más puedes analizar más opciones que te permitan saldar tus deudas.

Primero que nada te recomendamos actuar con precaución. ¿Has escuchado hablar de las reparadoras de deuda? Estas empresas operan sin regulación alguna  que te ofrecen negociar con el banco o con otras entidades financieras para liquidar tu deuda.

Generalmente ofrecen rebajas de tu deuda de hasta el 70% u 85% y además ofrecen “borrarte” del Buró de Crédito. Lo importante es que si acudes a una de estas reparadoras tengas claro que su actividad no está regulada por la CONDUSEF por lo que, ante un fraude, esta institución no podrá respaldarte.

Además, las reparadoras te ofrecen negociar a tu nombre la reestructuración o descuentos de tus deudas con el banco, y en ocasiones se ofrecen para hacerse cargo de las llamadas de los despachos de cobranza.

La mayoría de estas empresas se llevan a cambio cuotas por conceptos de integración, alta y apertura de trámites administrativos. Además, cobran una cuota mensual o porcentaje de la deuda que logren negociar que va desde el 10 al 15% mensual.

Por eso, ante una situación de endeudamiento tienes otra posibilidad más legal y mucho más útil: acudir a la institución con la cual tienes el compromiso de la deuda. Nadie está exento de los “baches financieros”, pero sabiendo actuar de la forma correcta los resultados pueden ser los mejores.

Cuando acudas a tu banco a la institución a la que le adeudas puedes obtener los siguientes planes de reestructuración.

Un plan de pagos fijos

Este tipo de acuerdo permite “bajar” el monto del pago a realizar mes con mes. El beneficio es que con esto no se generan más intereses en los adeudos y con eso se facilita el pago de la deuda en un plazo mucho menor que si vivieses pagando el mínimo.

Cuando se opta por este acuerdo, debes estar consciente de que no podrás disponer de tus tarjetas hasta que liquides tu adeudo pues de lo contrario se incrementa otra vez el monto para pagar mes a mes, y de esta forma el ciclo de insolvencia se repite.

Consolidación de la deuda

Esta opción puede funcionar muy bien si manejas muchas tarjetas pues con ella, una sola institución te permite agrupar todas las deudas en una sola. Es el equivalente a traspasar el saldo de muchas tarjetas a una.

La clave está en la elección que hagas. Debes optar por la institución que te ofrezca el menor Costo Anual Total (CAT) o la tasa de interés más baja. Además, deberás cerciorarte de haber cancelado las tarjetas que originaron tu deuda y de que estén liquidadas para que no generen comisiones por anualidad.

Reestructuración

Cuando has caído en moratoria, es decir, que has dejado pasar al menos 90 días sin abonar un solo peso a tu adeudo, esta es la opción que puedes solicitar. Con eso el banco realiza una “quita” con la que disminuye el monto de tu deuda e incluso, se eliminan los intereses.

La desventaja, no obstante es que tu historial crediticio se verá afectado y reducirá tus posibilidades de obtener un nuevo financiamiento por lo menos hasta los próximos 6 años.

Supongamos que tu situación no es tan grave (aunque estar endeudado no es bueno).

¿Conviene pedir prestado a familiares y amigos?

Aunque no sea agradable, a veces se puede pedir ayuda a amigos o familiares para salir del bache financiero. Algunas personas creen que es mejor acudir a los seres queridos y deberles a ellos antes que al banco.

Otras más, consideran que pedir un anticipo de tu sueldo puede ser una gran opción. Como sea, cualquiera de las dos vías representa que pedir un nuevo préstamo cuando no se puede pagar el anterior es cavar un pozo sin fondo en el que además perjudican o preocupas a los que te quieren.

Qué sí puedes hacer

Analizar cómo llegaste hasta aquí es un gran punto de quiebre para que la próxima vez puedas salir del atolladero sin ningún problema o sin tomar malas decisiones. Existe un antes y un después frente a las situaciones de endeudamiento.

Antes

1. Lee todo lo que firmas, así sabrás las condiciones del crédito que estás por contratar

2. Evalúa tu capacidad de pago.

3. Ten presente que tus decisiones afectarán tu historial crediticio.

4. Si dudas de algún servicio, asegúrate que esté registrado ante el Buró de Entidades Financieras.

Después

1. Busca la forma de resolver tu deuda.

2. Evalúa cuál es la probabilidad de que la liquides sin ayuda.

3. Si necesitas ayuda: pídela.

4. No te quedes cruzado de brazos.

Las decisiones que tomes en el momento cumbre de tu endeudamiento pueden afectar todo tu futuro financiero. Así que edúcate financieramente y asegúrate de acudir con las mejores instituciones otorgantes de crédito.

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