En Credifiel tenemos el préstamo que necesitas, en el momento que lo requieres

Hola, mi nombre es Gabriela y soy una mujer de 38 años que actualmente labora para una institución de gobierno y que he pertenecido a ella por más de 10 años. Mis deseos para un futuro cercano es poder continuar dentro de esta empresa, me gusta mucho mi trabajo y también me gusta servir a mis compañeros con quienes mantengo una relación laboral muy amena.

Dicen que el trabajo se hace menos cuando te diviertes y la pasas bien, entonces me gusta trabajar bajo esta premisa por lo que todos los días trato de consentir a mis jefes y a todas las personas con las que trabajo. No pienso que sea indispensable pero claro que me gusta dejar una pequeña huella en cada una de las personas.

Desde hace un tiempo he tenido algunos problemas económicos. La verdad es que en el trabajo no me va mal, sin embargo, ahora parece que todo el año vivimos en la cuesta de enero. Los precios han subido muchísimo y a veces pareciera que no me alcanza. Además, como madre y padre de familia, los gastos se vuelven más complicados.

Mis hijos no son pequeños y gracias a eso es que no tengo ningún problema para poder trabajar por varias horas, las jornadas laborales suelen ser largas aunque también la ventaja es que los horarios son fijos y llegada la hora, todos se van. La verdad es una ventaja cuando los hijos han crecido y pueden ayudarte, al menos cuidándose solos y con algunas cosas del hogar.

Uno de mis hijos está en la secundaria y el más grande está por terminar la preparatoria. En el caso del primero yo sé que aún tengo un poco de tiempo para pensar en una forma de solventar los gastos de sus estudios universitarios, sin embargo, por parte del más grande, tengo el tiempo encima. Esta es una situación que me preocupa bastante siendo que uno de mis mayores sueños es que se puedan realizar profesionalmente.

En los periódicos y en las noticias he escuchado acerca de lo difícil que es entrar a una universidad pública. Cada vez crece más la población joven que desea seguir estudiando y la demanda incrementa pues no sólo los jóvenes de la ciudad son quienes desean un lugar sino que vienen de todo el país e incluso, también hay algunos del extranjero.

Ante esta situación, ¿Qué se podría hacer? Yo le he pedido a mi hijo que estudie mucho para que pueda obtener un buen promedio y también para que su examen de ingreso sea aprobatorio. Hemos hablado acerca de la situación económica de la familia y le he dejado ver que sería prácticamente imposible poder pagar una universidad privada, pero tampoco quiero que sus estudios se trunquen por falta de dinero.

Algunas vecinas de la colonia y amistades de varios años me han dicho que me ayudan a financiar los estudios de mi hijo. El préstamo de dinero comienza a ser la única opción que tengo pues ahora es imposible conseguirme otro trabajo o vender algo, sería muy precipitado, sin embargo, la verdad no me gustaría tomar la ayuda que ellos me ofrecen puesto que no quiero que una amistad se vea afectada por problemas de dinero.

¿Cómo puedo conseguir dinero para la universidad de mi hijo? Necesito pensar en un plan B por si no logra obtener un lugar en la escuela que desea. En ese caso, sería necesario buscar una escuela privada. Acá por donde vivimos hay algunas instituciones escolares muy buenas, la verdad es que nunca he preguntado cuanto cuestan, sin embargo, sé que las colegiaturas cuestan por lo menos 6 mil pesos mensuales. ¿De dónde podría sacar ese dinero si mi sueldo apenas y me alcanza?

Un día platicando con una de mis compañeras de piso me contó que una de sus amigas de las oficinas administrativas de la institución le habló acerca de un convenio que se tiene con una institución crediticia que otorga prestamos para trabajadores de gobierno.

Nunca nadie de mi área ha tenido la necesidad de solicitar un préstamo financiero. Todos tienen una solidez que si no es buena, por lo menos cuentan con el apoyo de un ingreso más. Pero en lugar de andar preguntando y pregonando por información con personas que no sabían, acudí directo a las oficinas de la institución para preguntar y corroborar la información que mi amiga me había dado.

En la ventanilla me dijeron que efectivamente la empresa cuenta con un convenio con Credifiel, una institución financiera que otorga préstamos económicos rápidos y seguros para los trabajadores de gobierno. Me dieron la posibilidad de comenzar el trámite en ese mismo momento, sin embargo, yo prefería primero platicarlo con mi hijo para que tomáramos la decisión juntos.

A partir de ese momento sentí que la vida se hacía más sencilla, tampoco quiero aburrirlos con tanto cuento. Después de solicitar informes directamente con Credifiel y por supuesto, de hablar con mi hijo, tomamos la decisión de solicitar el préstamo el cual obtuvimos prácticamente de manera inmediata. Que privilegio que existan empresas como ellos que nos pueden ayudar en el momento que lo necesitamos y no como con las que tenemos que esperar hasta que llegue la aprobación de nuestro préstamo.

Después de obtener el dinero, una parte del capital lo destinamos a la escuela y otra decidimos invertirlo en un pequeño negocio que iniciamos muy sencillo pero que con el paso del tiempo, las ganancias fueron resultando muy buenas. La verdad es que nos sorprendimos mucho de lo rápido que sucedió todo.

Actualmente mi hijo estudia Biología en una universidad que le permite hacer viajes seguidos para conocer y estudiar la flora y la fauna terrestre y marina. El negocio en el que invertimos también sigue dando frutos como un ingreso extra mientras yo sigo laborando para la misma institución. Bien dice el dicho que cuando más oscuro está es porque pronto va a amanecer y es verdad, no debemos perder la paciencia pues en el momento en el que más lo necesites puede aparecer tu aliado como Credifiel.

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