Convierte una vivienda rentada en un hogar

Vivir en una casa rentada puede ser un tanto difícil porque la idea de hacerse de una vivienda propia puede parecer más complicada. No obstante, es posible remodelar una casa rentada mientras vivimos en ella y así, tener mejores condiciones de vida.

Habitar un lugar implica que queramos hacer de ese sitio, un espacio mejor de como lo encontramos cuando lo elegimos. Seguramente pasaste por cientos de casas o departamentos antes de elegir uno para rentar, pero ahora has empezado a sentar cabeza en esas paredes.

Ahora bien, tienes que pensar que no vivirás en ese espacio para siempre a menos que te olvides de la importancia de crear tu patrimonio o que tu renta se congele, y que en tanto eso, puedes empezar a pensar en una remodelación.

Como la vivienda no es tuya, tienes que consultar al dueño antes de hacer cualquier modificación, analizar qué cosas puedes cambiar porque algunas le pueden convenir y así sacar más provecho si algún día te cambias. No regales tu dinero sin antes intentar negociar estos cambios.

Empieza por lo que más te inquieta.

¿En qué estado está la vivienda?

Dependiendo del estado de la vivienda puedes pensar en una remodelación, en especial si te acabas de cambiar a ese espacio. Hacerlo recién te has mudado hace más fácil que realices modificaciones antes de que metas todos tus muebles y te acomodes.

Antes de rentar, supervisa el estado general del departamento o casa. Checa que no tenga daños estructurales por sismos u otros desastres naturales, que las instalaciones de gas, agua y luz funcionen de forma óptima y que en general, la habitabilidad sea viable.

De otra forma, platica con el arrendador para que lo más pronto posible empiece a realizar los cambios necesarios: desde una reparación en las tuberías hasta el cambio de elementos como la tarja de la cocina o el lavabo.

Elige qué quieres cambiar

Si ya tienes un tiempo viviendo ahí y estás cansado de que tus hijos y tú tengan que pasar por la misma puerta que siempre se atasca o ver el mismo color aburrido en las paredes de la sala, entonces puedes considerar el inicio de la aventura de remodelar.

¿Hay un punto ideal para iniciar? Preocúpate por:

  • Identificar las áreas de oportunidad
  • Decidir en qué medida se pueden hacer modificaciones
  • Saber que cuentas con el dinero suficiente
  • Consultarlo con el casero
  • Consultarlo con tus hijos

Siguiendo ese proceso es más fácil que inicies los planes de remodelación.

1. Cambia de color

Si hay algo que nos puede frustrar en una casa o en un departamento es la falta de iluminación. Pensamos en mil cosas antes de optar por la más simple, sencilla y económica: pintar. Si tienes un cuarto pequeño y poco iluminado puedes empezar por elegir una paleta de color clara para que la luz quede mejor reflejada.

Y bueno, aunque la recomendación siempre es optar por colores claros encima de otros más oscuros o llamativos, la realidad es que puedes pintar del color que más te gusta. Si no sabes cómo se verá o presientes que no quedará bien, puedes checar en algún decorador virtual para empezar a supervisar el cambio.

Pintar es una inversión que no resultará tan costosa y, además te ayudará a mejorar tu estado de ánimo al llegar a casa. Además, siempre puedes complacer a tus hijos con colores llamativos en sus habitaciones porque a los niños ¡les encanta el color!

Toma en cuenta que la pintura no te la puedes llevar si algún día te cambias, pero que es garantía de vivir en un espacio que te gusta y te produce relajación y un espacio más propicio para pasar tiempo de calidad con tu familia.

2. Haz un cambio de estilos

Además de renovar los muros con pintura de colores más nuevos puedes considerar un cambio en todo el estilo de tu casa: desde colchas hasta algunos muebles, puedes empezar a cambiar por cosas más modernas o más clásicas según lo que sea que te agrade.

Por ejemplo, quizás lo que está afeando la sala no es el piso que está ya un poco viejo sino más bien la sala que tienes y que ya está maltratada, con la mancha del helado que alguna vez se le cayó a tu hijo o con una quemadura de colilla de cigarro producto de una pachanga familiar.

Si de muebles se trata entonces puedes considerar ir con un tapicero y cambiar los recubrimientos de la sala o del comedor. ¿Qué más puedes hacer? Si el estado de tu sala es muy malo puedes comprar una nueva o si tu comedor está a punto de dejar a alguien en el piso por esas sillas tan maltratadas, también puedes cambiarlo.

Piensa en que cambiar el mosaico de los baños, o el piso de la casa, o renovar la cocina no es algo que puedes llevar contigo si en algún momento decides irte a echar raíz en otra ciudad o colonia. Por eso, piensa en qué sí conviene y qué no modificar.

3. Cambia las cortinas o persianas

Una casa cambia por completo con las cortinas. Llama la atención que estas se vean siempre desde adentro y no desde fuera ¿por qué? ¡Porque cambian la forma en que nos sentimos en casa! Cambiar cortinas puede ser un gran paso para darle un nuevo estilo al hogar.

Desde siempre la variedad de telas que existen en el mercado han marcado la pauta para dotar de estilo un espacio. Por eso, si estás pensando en remodelar puedes empezar por ahí teniendo en cuenta que si un día dejan de gustarte las nuevas cortinas puedes volver a las viejas.

Además en el mercado existen muchas variedades de telas que por sus características no necesitan tantos metros para lograr la hechura de la cortina. Cuando cambies las cortinas toma bien las medidas que tendrán las nuevas.

La recomendación es: al la medida del ancho de la ventana agrégale 10 centímetros de cada lado y 15 centímetros a lo largo para que no quede ajustada y encaje perfecto en tu cortinero. Porque también tienes que estar seguro de que encajará en el cortinero que ya tienes.

4. Cubre las imperfecciones

Ya sea que no te guste el piso o que esté manchado o muy viejo, existen distintas formas de cambiar esa percepción. Obviamente no vas a cambiarlo porque esa sí sería una inversión muy fuerte y al final el material que pongas no te lo puedes llevar.

Lo que sí puedes hacer es empezar por averiguar si hay forma de desmancharlo y con qué técnica, pero sin que lo dañes, o bien puedes empezar a cubrir imperfecciones usando alfombras.

Existen patrones increíbles en algunos tapetes que pueden cambiar tu casa por completo. Así como las cortinas, las alfombras pueden mantener ocultas partes maltratadas del piso y ser una opción muy confortable si un fin de semana tienes ganas de andar descalzo por la casa.

6. Llena de elementos que le den identidad a tu hogar

Otra de las formas con las que puedes mejorar la forma en la que vives es la colocación de elementos decorativos que te gusten y que resulten funcionales. Por ejemplo, si tu casa es pequeña puedes colocar grandes espejos.

Los espejos generan la sensación de amplitud y te dejan estar siempre prevenido para verte y subirle puntos a tu vanidad. Así también los espejos funcionan para que la sensación de un espacio iluminado aumente.

También están las plantas, y si tienes buena mano con ellas, puedes mejorar mucho la apariencia de tu hogar. Asegúrate de que la tonalidad de las plantas corresponda con la del espacio que tienes, pueden ser de un verde intenso o bien una colección de cactáceas, como sea, te encantarán.

De principio a fin

Cuenta con un presupuesto en el que identifiques todas las modificaciones que deseas hacer en esa vivienda rentada a fin de convertirla en un hogar. Puedes pedir un crédito para financiar este nuevo proyecto y liquidarlo con descuentos a tu nómina o mediante la domiciliación directamente a tu cuenta bancaria.

En cualquier caso debes estar convencido de lograr eso que quieres. ¡Empieza la gran aventura!

La aventura de construir un patrimonio

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