¿Por qué no puedes ahorrar? lista de malos hábitos que te lo impiden

Después de leer este artículo podrás tener un dinerito extra gracias al ahorro frecuente que realices. Deja atrás los malos hábitos que enlistaremos en este artículo. 

No se trata de volverte rico y no compartir esa riqueza con nadie sino más bien de aprender qué es lo que puedes hacer con el ahorro, para qué sirve y cómo lo puedes lograr. 

En el siguiente artículo te compartiremos algunos de esos malos hábitos que se interponen en tu deseo por empezar a ahorrar rápidamente. Si te identificas con alguno de ellos, entonces es momento de que empieces a cambiarlos y veas qué es lo que puedes hacer para darle un giro significativo a tus finanzas. 

El ahorro te permitirá hacer grandes compras e inversiones a futuro, ya sea que se trate de la adquisición de una casa o departamento, de un automóvil o pagar la educación de tus hijos, empezar a guardar dinero puede ayudarte a lograr estas metas. ¿Por qué no puedes ahorrar?

1. Ahorras sólo lo que te sobra

Seguramente has tenido la intención de ahorrar en incontables ocasiones, pero sientes como si no funcionara. El primer error que quizás estás cometiendo es intentar guardar únicamente lo que te sobra al final de mes y la realidad es que con eso no basta.

Tu intención de ahorrar debe ser más fuerte y con ello debes organizar planes para conseguirlo. Hacer un presupuesto mensual puede ser de gran ayuda para ahorrar ya que con el fijas un tope a tu gasto para que puedas guardar una parte considerable de tu salario.

Crear etiquetas también es de vital importancia a la hora de juntar dinero, con eso estableces para qué es tal monto y para qué es el otro. Con esto estarías estableciendo metas claras, por ejemplo, unas vacaciones o una computadora para que tus hijos sigan adelante con su educación.

Incluso puedes estar ahorrando para cosas que antes considerabas como imposibles como comprar una moderna pantalla de televisión o dar el enganche de un automóvil.

2. Olvidarse de la meta


Es probable que ya hayas elaborado un plan para empezar a incrementar tu dinero y tus ahorros y te hayas olvidado de él. Aquí se trata de tener siempre presente que estás guardando dinero y para qué lo haces. 

Es de suma importancia que año tras año aumentes la tasa de ahorro que tienes y que este incremento sea considerable a lo largo de tus años de trabajo. Por ejemplo, si logras un aumento de sueldo en tu trabajo, no sólo crecerá el número de responsabilidades y gastos sino también tu tasa de ahorros.

Mantenerte al pendiente de tus cuentas para el retiro es esencial pues los costos por no hacerlo podrían ser tremendos. Los fondos de ahorro para el retiro te dan la posibilidad de cambiar tu plan al menos una vez al año con lo que puedes asegurar que no estás dejando de ahorrar ni uno solo de los días de trabajo.

Si en algún momento cambiaras de empleo, es fundamental mantener al tanto a tu nuevo empleador de cuáles son los descuentos que se hacen en tus pagos para mantener tu ahorro al corriente.

Podrías pensar que llegado el momento este dinero no lo vas a necesitar, pero nunca se sabe qué te depara el futuro y por eso es esencial estar preparado para el mismo. 

3. Gastar en la renta

Podrá sonarte extraño, pero al rentar una casa, se te está yendo dinero en algo que nunca será de tu pertenencia. 

Una de las formas en las que el dinero vuela y con las que resulta casi imposible ahorrar, es el gasto por rentar una vivienda. Muchas personas pagan rentas a lo largo de toda su vida y por fortuna logran establecer condiciones para que los costos se mantengan sin aumentos significativos durante años.

No obstante, al carecer de un patrimonio propio, las rentas se convierten en una de las principales salidas de dinero para muchas familias. Una de las metas que deben establecerse en el ahorro debería ser la de comprar una casa o un departamento.

Aunque es muy difícil hacerse de un patrimonio para pasar el resto de nuestros días, no es imposible cuando se piensa en todo lo que se puede ahorrar sin el pago de un alquiler.

En casi todos los empleos integrados al sector formal o al gobierno, es posible obtener un crédito hipotecario para el pago de una vivienda y el pago que se hace es para un bien inmobiliario que con los años será tuyo.

Es importante que los pagos por ese espacio no representen más del 28% del total de tu ingreso, de otra forma ahorrar para el futuro puede ser sumamente complicado. 

4. Gastos hormiga 


Si eres de los que piensa que invertir unos $50 pesos diarios en una taza de café no tienen un efecto negativo en tu monedero y que, al contrario, te da las rentas de productividad que necesitas, estás equivocado.

A pesar de que estos gastos pueden ser mínimos son los que suman más rápido y los que pueden mermar más a tu ahorro. Te sorprenderá saberlo, pero aquellas personas que van a una cafetería diariamente son las mismas que viven pagando el mínimo de su tarjeta y están atadas a los intereses.

Claramente estas personas están destinadas a no ahorrar a menos que cambien la forma en la que consumen en su día a día.

Un presupuesto puede ayudarte a establecer y reconocer estos gastos que son inútiles y de los que no sacas provecho, al hacerlo puedes descartarlos y a empezar a gastar en cosas que son realmente importantes o, mejor aún, inicias un ahorro considerable para tus metas.

Lo mismo ocurre con suscripciones. ¿Cuántas veces has ido al gimnasio desde que pagas la membresía?, ¿cuántas veces has visto las series del servicio de streaming al que estás suscrito?, ¿cuántas de las recetas de cocina has preparado de la revista que llega mensualmente a tu puerta?

Pregúntate eso antes de seguir pagando por servicios que no utilizas realmente. Esto puede representar un ahorro significativo en tu vida. Y no te preocupes: llegada la jubilación podrás hacer estas cosas y mil más.

5. Comprar compulsivamente

Cada vez que compras ropa, accesorios o alguna otra cosa que te encanta, liberas endorfinas y empiezas a sentirte bien. Claro, inmediatamente después viene una sensación de culpa a pesar de que te sentías muy feliz con tu decisión de compra. Pregúntate ¿qué acabo de comprar y para qué lo compre? 

No se trata de que te sientas mal con tus decisiones, pero hay muchas personas que utilizan las compras como respuesta a distintos problemas y al hacerlo, no se dan cuenta de que están perdiendo dinero y adquiriendo más problemas.

Si pretendes ahorrar, primero debes enfrentar las compras compulsivas. Existen otras formas de darse terapia a uno mismo como hacer ejercicio, leer un buen libro o salir a pasear con tus amigos.

En pocas palabras puedes ahorrar dinero, aunque no tiempo si eliges ir a “chismear” con alguien de confianza en lugar de dejar que tu salario se vaya en tiendas y cosas que no necesitas. 

6. Comer diariamente en la calle


Nunca está de más ir a un restaurante y probar platillos exquisitos del tipo de comida que te guste. Tampoco está de más invitar a tus seres queridos a un restaurante y compartir una amena plática. Cuidado, hacer eso todos los días podría significar una de las razones para las que te olvides del ejercicio del ahorro. 

Lo ideal es que te mantengas a la raya y sólo hagas esto cuando la situación lo amerite, mientras tanto puedes preparar comida en casa para llevarla al trabajo o comer en algún restaurante que sea bastante asequible y que apoye a la economía local.

Es lo mismo que con tu café: puedes comprar un termo, prepararlo en casa y llevártelo a la oficina. Te darás cuenta que el gasto que comer representaba se amortigua conforme vas encontrando nuevos sitios para ir a comer, comparas precios y siempre te deleitas con nuevas cosas para probar. 

Por último, es sumamente importante que en tu intención por empezar a ahorrar y para lograrlo aprendas, literalmente, a decir “no”. Esta simple palabra que aprendemos apenas empezamos a hablar se nos va olvidando a la hora de controlar los gastos.

Aprender a decir "no" funciona bien para las decepciones amorosas o para tomar decisiones laborales, pero también es de suma importancia en las finanzas.

Cuando dices que sí a todo mundo, vas adquiriendo una serie de compromisos de los cuales puede ser difícil desprenderse, y cuando dices que sí a tarjetas de crédito y a gastos innecesarios creas un hoyo financiero que más tarde puede ser imposible tapar.

Si bien a cada problema hay una solución, la planificación y prevención es esencial para lograr una sana economía. Y si por alguna razón has caído en una debacle económica ten presente que no estás solo.

Tienes tiempo para resolver tus problemas, aprender de ellos y cuentas con la ayuda de instituciones crediticias y sobre todo, con el cariño y confianza de tu familia que estará siempre presente.

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