Para Credifiel, ¡Tus metas también son las nuestras!

 ¿Acaso necesitamos conocer un caso de éxito para creer que los sueños y las metas se cumplen? Para muchas personas hablar de metas se queda únicamente en sueños y en verdad parece algo imposible de lograr. 


A veces esto es algo que creemos imposible y que parece que sólo algunas personas pueden cumplir cuando en realidad, todos tenemos posibilidades de hacerlo y lo único que necesitamos es decisión y también, un apoyo para hacerlo. Incluso, pareciera que nosotros somos los únicos que no podemos lograrlo y eso es completamente injusto. Pero, ¿Quieres conocer a alguien que ya lo hizo? En Credifiel te apoyamos de muchas formas.

¿Qué pasa cuando los hijos conocen los problemas económicos por los que atraviesa la familia? ¿Cuál es la mejor respuesta que podrías esperar? Aún cuando los problemas familiares se resuelven de la misma forma, en familia, a veces no esperamos que los hijos tomen decisiones que no corresponden a su edad y mucho menos que trunquen sus sueños futuros. Este es, probablemente, uno de los miedos más grandes que llegan a tener las mamás cuando sus hijos son adolescentes.

Jacinta sabe que vivir con adolescentes no es sencillo y mucho menos si son dos. Ella además de trabajar jornadas largas dentro de una dependencia gubernamental, también debe hacerse cargo de sus hijos pues es madre soltera. Como sabemos, esto no es únicamente brindarles una educación escolar sino también lograr que puedan crecer con un buen ejemplo. Ser madre soltera incluye el formar un hogar, atender todas las necesidades que esto conlleva y que también la edad les pide cumplir. 

Sus hijos, Jonathan y Gerardo son muy jóvenes aún. Jonathan tiene apenas 14 años y Gerardo está por cumplir 17 en los próximos meses. Cuando eran más pequeños, la relación que tenía con ambos siempre fue muy fructífera y podían pasar muchas horas juntos. Les gustaba ir al parque y acostarse en el pasto para ver las nubes hasta encontrarles un forma mientras hablaban de todo lo que iban a ser cuando fueran grandes, este era uno de sus hobbies preferidos, sin embargo, ahora que ya son más grandes y el tiempo ha pasado, algunas de esas cosas también han cambiado.

Jonathan, el hijo menor, se encuentra un poco renuente a la situación económica en la que actualmente viven pues además, él recuerda que en años anteriores su vida no era tan limitada. Gerardo, al ser el hermano mayor siente una gran responsabilidad no sólo por cuidar y orientar a su hermano sino que también, por ayudar a su mamá en las responsabilidades económicas y del hogar que pueden surgir de manera esporádica.

Cansado de ver llegar a su mamá en extremo cansancio por trabajar todos los días durante largas jornadas de trabajo y además, de saber que su sueldo aún así no alcanza, tuvo que tomar una fuerte decisión. Mientras se encontraba estudiando el segundo año de la preparatoria, decidió que dejaría sus estudios para poder ayudarle a su mamá y hacer aportaciones económicas a la casa para poder cubrir todas las necesidades que tuvieran ella junto con su hermano.

Aunque esto pareciera una decisión tomada sin un argumento, Gerardo había buscado asesoría en la escuela para conocer por cuánto tiempo es que se podía alejar de los estudios sin problema para que, de forma posterior, no tuviera ningún tipo de conflicto al momento de querer reincorporarse a la institución. Después de conocer esta información, decidió que no le comentaría nada a su mamá, al menos no por el momento, pues sabía que de hacerlo así ella se interpondría y no lo dejaría trabajar.

Fue así como decidió buscar un trabajo de medio tiempo el cual pudiera cubrir las horas en las que aparentemente él estaba en la escuela. Después de obtener el pago de su primer mes en la cafetería donde pudo entrar, hizo una carta para su mamá en donde también incluyó el dinero que hasta ese momento tenía. Un día por la tarde en el que Jacinta llegó a casa, descubrió el sobre encima de su buró y cuando leyó la hoja que se encontraba en su interior, tuvo un gran conflicto de emociones pues por un lado sentía alegría de saber el acto que su hijo estaba haciendo pero también sabía que uno de sus grandes sueños era que sus hijos estudiaran una carrera universitaria y con esto, esa meta se veía un poco lejos.

Después de hablar esa misma noche, Gerardo le explicó a su mamá que trabajaría para ayudarla por unos meses y que también, su plan era seguir estudiando e iniciar el próximo ciclo escolar. Jacinta, aunque estaba emocionada de conocer la forma en que Gerardo había reaccionado para solucionar el problema, se negó rotundamente a que él dejara la escuela, así fuera sólo por unos meses.

De esta manera fue como, de forma obligada, Gerardo tuvo que regresar a la cafetería únicamente para renunciar pues su mamá le pidió que por favor, retomara sus estudios a la brevedad así que también tuvo que ir a la escuela para hablar con sus profesores y justificar las faltas de ese mes. Gerardo se encontraba muy triste pues él lo único que quería hacer era ayudar a su mamá y los gastos de la casa. Jacinta le dijo que ella vería la manera de conseguir más dinero y que después de pensarlo mucho, había decidido solicitar un crédito.

Fue así como logró conocer a Credifiel un día que dentro de la oficina se encontraba revisando sus redes sociales. Gracias a la publicación de una de sus amigas fue que logró llegar hasta su sitio web para conocer las opciones de crédito vía nómina que le podían ofrecer. También supo que en Credifiel apoyan a los trabajadores de gobierno y que sus préstamos son únicamente pensados en sus necesidades.

Cuando se contactó con un asesor financiero, sintió una gran confianza y aunque no se conocían, lograron crear una relación de empatía que además, le aseguró que iniciar el trámite de su crédito en ese mismo momento, sería la mejor opción.

 

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