Para cada ocasión Credifiel tiene una solución

¿Cuál es una de las situaciones más extrañas en las que podrías necesitar de un crédito? A veces es increíble pensar en estas cosas porque siempre pasan las que menos imaginamos. Una boda, una fiesta de cumpleaños, la salud de tu familia, un viaje, en fin, estas son situaciones comunes en las que podemos pensar que indudablemente necesitamos un financiamiento.

Pero además, de estas situaciones comunes y además hasta cierto punto, predecibles, a veces las cosas se nos salen de las manos y entonces nuestra vida se puede volver un caos. Ante estos momentos lo único que necesitamos es a alguien que pueda estar siempre con nosotros. Tal es el caso de Pedro, un amigo a quien conocí durante la juventud. Pedro siempre fue un buen y gran amigo. Se preocupaba por todas las personas a las que conocía dentro de la colonia y a mi, me ayudó muchísimas veces cuando más lo necesité.

Pedro es un par de años mayor que yo, sin embargo, a los 17 años se enamoró de Luz, una chica de quien estaba muy enamorado y con quien algunos meses más tarde decidió formar una familia. Ambos eran muy chicos para dar un paso tan grande. El papá de Pedro había fallecido hace unos años y debido a la situación económica la única herencia que pudo dejar fue un auto que con mucho sacrificio había podido comprar. Pedro era hijo único por lo que el coche era suyo y de su mamá, ahora también de su novia.

Cuando Luz resultó que estaba embarazada, Pedro tuvo algunos conflictos financieros. El trabajo en el que estaba no le permitía poder cubrir todos los gastos y mucho menos los de una pequeña persona más. Él había trabajado en los supermercados como cerillo y ganaba el dinero suficiente para sobrevivir. Pero ahora que estaba esperando un bebé, la situación no podría seguir así. Un buen día, mi papá, quien trabaja para una institución de gobierno, me comentó que en el área de papelería de dicha institución estaban solicitando a una persona que fuera lo suficientemente activa para repartir papeles por todos los pisos.

En el primer momento pensé que podría ser una buena opción de trabajo para mi, sin embargo, unos minutos después pensé que sería mejor opción si le hacía esa propuesta a Pedro, al final realmente él necesitaba más el dinero que yo. Fue así como Pedro habló con mi papá y agendaron una reunión. Para no hacerles el cuento tan largo, Pedro entró a las pocas semanas a trabajar a la institución. No era un trabajo que lo hiciera muy feliz, el ambiente de oficina no era algo con lo que había soñado, sin embargo, también pensaba que estando dentro de dicha institución podría tener algunos beneficios, además de un sueldo.

Pasado el primer mes de trabajar en el gobierno y después de hacer las cuentas necesarias con Luz, vieron que ese salario seguía siendo insuficiente para financiar todos los gastos de los pañales, la ropa y la leche. Ante esto, Pedro un día llegó y me platicó que se le había ocurrido una nueva idea. Además de trabajar para el gobierno, estaba decidido a comenzar como taxista, en lugar de utilizar el carro que su papá le había dejado sólo para ir a pasear, sería mejor que le diera una buena utilidad. Fue así como pensó en que ésta sería una buena forma de obtener dinero extra.

El horario de la oficina le permitía trabajar algunas horas más durante la noche y también por la mañana. Además, todavía tenía algunos meses antes de que el bebé naciera por lo que podía ahorrar ese dinero que saliera del taxi. Ese era su plan. Pero ¡Oh sorpresa! Para poder iniciarse como taxista era necesario que realizara algunas adecuaciones al auto y también que pusiera en orden sus documentos. Cuando comenzó a investigar acerca de todo el proceso se dio cuenta de que no era algo tan sencillo puesto que necesitaba dinero para invertir y precisamente ese era el recurso que no tenía.

La renovación de la licencia, la tarjeta de circulación, arreglar el auto, en fin... Estos por mencionar sólo algunos de los gastos que se tenían que hacer previo a ganar más dinero. Y claro, cuando Pedro me contó acerca de todo esto, mi primera y única pregunta fue: "¿De dónde vas a sacar el dinero?" Claro que esto era algo que a Pedro no le ayudaba, él necesitaba soluciones y no más preguntas. Pero también era real que tenían que pensar en algo pronto.

Alguna vez mi papá me contó que la institución donde labora tiene convenios con una institución crediticia por lo que es más fácil obtener un crédito rápido y seguro. La única condición con la que Pedro no cumplía era con el tiempo mínimo de laborar en la institución, sin embargo, el arreglo fue que mi papá podría prestarle y pasado el tiempo, cuando Pedro hiciera la solicitud, con ese dinero le pagaría.

Aceptado el trato, así fue como Pedro pudo iniciarse como taxista en el momento en el que lo necesitaba, ahorrar un poco de dinero para cuando su bebé llegara y también, posterior al parto, tener un préstamo para el sector gobierno que lo ayudara a salir de los más grandes apuros económicos. Pedro estaba muy contento y también muy agradecido con Credifiel pues a través de ellos había podido conseguir la cantidad que necesitaba y ahora no tenía que trabajar de forma desmedida para cumplir con todos los gastos.

Guía de proyectos para aprovechar los préstamos a trabajadores del gobierno

 

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