¿El dinero realmente te hace feliz?

Poner nuestra felicidad en manos del dinero no necesariamente tiene que ser malo. Tampoco se trata de que el dinero sea significado de felicidad exactamente, pero sí puede serlo de bienestar. 

Podemos tomar buenas decisiones con el dinero para mejorar nuestra calidad de vida.  Y para lograrlo, es importante mantener una buena relación con las propias finanzas.

Que una persona sea feliz gracias al dinero no significa que tenga mucho dinero o que solo con tenerlo ya se tenga garantizada la felicidad.

Lo ideal es que se mantenga un equilibrio entre las ganancias y las necesidades, pues así se puede lograr la estabilidad que tanto se busca y lograr la felicidad en otros aspectos de la vida.

Volvamos a la frase que dice que el dinero no puede comprar la felicidad. En el fondo, nos gustaría pensar que la realidad no es así. En cambio, si decimos que efectivamente, el dinero compra la felicidad, nos dirían que somos materialistas y que seguramente eso es lo único que importa.

Lo relevante de todo este análisis es que ya existen varios estudios científicos recientes que señalan la interesante relación entre la felicidad y el dinero.

El resultado: este vínculo no es tan simple como parece, ya que según estas investigaciones, el dinero si es parte importante de nuestras vidas para lograr ese pequeño instante llamado felicidad. ¡Y en el fondo sabemos que es así!

Algunos de estos estudios se han realizado en el campo de la psicología positiva revelan que los países con mayor desarrollo económico son los que más satisfechos se encuentran con su vida y tienden a vivir un bienestar mayor.

En cambio, los países pobres tienen mayores probabilidades de tener habitantes infelices.

Aquí podemos ver la relación entre el bienestar de las personas con su potencial económico. Aunque esto tampoco es una regla, ya que podemos encontrar países pobres en América Latina y sin embargo, sus índices de felicidad son algunos de los más altos del mundo. ¿Coincidencia?

¿Cómo podemos alcanzar el bienestar?

Existen muchos factores para que las personas alcancen un nivel de bienestar. Entre las más importantes y que juegan un papel determinante están las relaciones sociales de las personas, sus intereses, su actitud frente a la vida, las actividades que llevan a cabo y sus metas.

Y a todos estos puntos, debemos agregar el dinero y su manera de influir en el bienestar de las personas. ¿Cómo es que todas están relacionadas?

El padre del estudio de la felicidad, Ed Diener, ha realizado investigaciones junto con un grupo de psicólogos y economistas, para averiguar cómo es que influye el dinero en el bienestar de las personas. Entre sus conclusiones, él señala que los ingresos son muy importantes cuando hay poco dinero.

Quiere decir que hay una gran diferencia entre no tener casi nada y disponer de lo indispensable. Un ejemplo de esto es cuando una persona sin ingresos encuentra un trabajo donde percibe el salario mínimo y con ello, experimenta un incremento de su nivel de satisfacción vital.

En cambio, la satisfacción de un rico sólo aumentará ligeramente cuando pasa de tener siete millones de euros a ocho.

Según los descubrimientos del doctor Diener, a pesar de que es importante tener suficiente capital para nuestras necesidades, la actitud materialista no beneficia la satisfacción, al contrario, actúa en contra del bienestar psicológico.

La recomendación es no sacrificar otros componentes de la felicidad, como las relaciones personales, en aras del dinero.

¿En qué gastamos el dinero?

Investigadores de la Universidad de Harvard hicieron un estudio que muestra cómo es que, en lo que gastamos influye en nuestra felicidad.

Este estudio señala que gastar dinero en nosotros mismos no es símbolo de aumento de bienestar. Sin embargo, revela que gastarlo en otras personas o donarlo sí incrementa nuestro estado de ánimo.

A veces, cuando nos sentimos tristes o ansiosos, pensamos que nos sentiremos mejor si compramos algo para nosotros. Hay quienes consideran que ir de compras es una especie de terapia cuando nos sentimos “medio deprimidos”.

Pero ir de compras puede resultar contraproducente: hay evidencias de que, si una persona está triste, es probable que gaste más de lo que normalmente haría. No es conveniente, por lo tanto, tomar decisiones financieras cuando uno está de mal humor.

¿Objetos o experiencias?

El experto en prácticas de desarrollo de fortalezas personales Tom Rath, menciona en sus investigaciones diferencias interesantes entre comprar cosas y comprar experiencias, como una buena cena, un concierto o un viaje.

Eso significa que la satisfacción por lo que compramos va desapareciendo con el paso del tiempo. Y los recuerdos de las buenas experiencias pueden perdurar por mucho tiempo.

A través de la encuesta Gallup, también se han encontrado indicios de que la percepción de nuestros ingresos no es objetiva, son diferentes factores los que la determinan.

Por ejemplo, en un grupo de empleados con el mismo salario y responsabilidades, mientras que algunos sentían que su paga era adecuada, otros decían que no. La diferencia era cuán involucrados estaban en su labor.

Aquellos que se concentraban en su trabajo, también se sentían felices con su salario. Así mismo pasaba con los individuos que tenían buenas relaciones interpersonales en su área laboral.

El humor en la toma de decisiones

Además de estos descubrimientos, Tom Rath y Jim Harter encontraron interesante otro fenómeno que ocurre muy a menudo: muchas veces somos irracionales cuando de tomar decisiones financieras se trata. Una muestra de esto que los humanos preferimos no perder antes que ganar algo.

Para ilustrar este fenómeno, pensemos en una probabilidad: primero evitaremos el dolor de perder diez pesos que ya teníamos antes que experimentar la alegría de ganar diez pesos que aún no son nuestros.

Usar tarjetas de crédito también es, de alguna manera, un comportamiento irracional: sabemos que tenemos que pagar en algún momento aquello que adquirimos a meses sin intereses, pero como el momento de la compra está disociado del momento del pago, gastamos más fácilmente.

Como buena idea para parar este tipo de actitudes irracionales, puedes tomar una parte de tu sueldo y ponerla directamente en una cuenta bancaria a largo plazo. El objetivo es que te sea difícil sacar dinero de esa cuenta.

En la economía personal, aplica la frase de “ojos que no ven, corazón que no siente”, y nada mejor que no ver el dinero que vamos a ahorrar mensualmente para no gastarlo.

En su libro “La ciencia del bienestar, Tom Rath y Jim Harter hablan acerca de cinco elementos que determinan cómo llegar a tener una vida en plenitud, desde la Psicología Positiva. Estos factores, aunque son diferentes, se relacionan entre sí para dar sentido a nuestra existencia:

1. Bienestar profesional

Este elemento tiene que ver con lo relacionado a nuestro crecimiento profesional. Ojo, este punto nos hace preguntarnos qué tan felices somos con lo que hacemos para ganarnos un sueldo.

¿De verdad nos gusta lo que hacemos todos los días?

¿Nos sentimos integrados con nuestro equipo de trabajo?

Si nos sentimos satisfechos con lo que hacemos y pensamos que cada día es una nueva oportunidad para crear cosas nuevas con nuestro trabajo, tenemos un punto a favor de nuestro bienestar.

Por el contrario, si nos sentimos desmotivados con nuestro empleo, seguramente nos sentiremos afectados con el paso del tiempo, hasta dañar nuestra salud.

2. Bienestar social

Tener amigos es el sustento para tener una vida de bienestar. Por ello, si tus relaciones personales, dígase amigos, familia y pareja son buenas, tu mente y tu cuerpo tienen incluso mayor capacidad de recuperación ante un accidente y una cirugía.

Parte del bienestar personal está en cómo nos relacionamos con el resto. La proximidad también juega un papel muy importante: si vives cerca de tus seres queridos, tus relaciones con ellos se hacen más estables y por ello tus niveles de salud también se mantienen altos.

En cambio, vivir lejos de la familia y los amigos repercute en nuestro bienestar personal.

3. Bienestar financiero

El punto que nos convoca se encuentra en este elemento del bienestar personal. Ya está comprobado que en algún punto, nuestro nivel económico si está relacionado con los niveles de felicidad que tenemos.

Lo ideal para comenzar a sentirnos bien e incrementar nuestra calidad de vida es tener una vida financiera balanceada; es decir, tener un trabajo estable y un ingreso que si bien no es el de un millonario, nos permita ahorrar un poco de dinero para alcanzar ese balance necesario; también debemos dejar de pensar que gastar en nosotros mismos nos dará esa pequeña felicidad.

Al contrario, lo que podemos hacer para sentirnos satisfechos con nosotros mismos es donar un poco de nuestro ingreso a una causa humanitaria. Notarás que no solo es gastar dinero para sentirte mejor, es invertir tu dinero en algo que te generará experiencias y aprendizajes para toda la vida.

4. Bienestar físico

La salud evidentemente forma parte de nuestro bienestar total. Nuestro estilo de vida será la herencia que dejaremos genéricamente a nuestros hijos y nietos.

Por ello, es importante cambiar nuestra alimentación por una dieta sana y balanceada, donde la comida chatarra no tenga lugar para disminuir nuestros niveles de energía.

Lo ideal es combinar alimentos naturales con ejercicio regular. Esta actividad fortalece nuestros sistema inmune y le da a nuestro cuerpo esa carga antiestrés que nos mantiene despiertos y estables para realizar nuestras actividades del día a día y todo esto es parte primordial del bienestar.

No es necesario que pagues grandes cantidades en un gimnasio: veinte minutos de caminata al día te pueden dar ese empujón que necesitas para mejorar tu vida.

5. Bienestar de comunidad

La calidad de vida de una persona también tiene que ver con su relación con las personas donde vive. Establecer una comunicación con la comunidad favorece el sentido de pertenencia.

Crear un vínculo con nuestros vecinos puede ayudarnos a sentirnos incluidos en las actividades del lugar donde vivimos.

Como vimos, el dinero es solo una parte de la construcción de tu bienestar. No representa toda tu felicidad pero, si balanceas estos cinco factores de tu vida con un buen sistema de ahorro que te permita disfrutar de la vida, puedes lograr alcanzar todas tus metas.

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