Cinco cosas que impiden la creación de patrimonio

Seguramente alguna vez has sentido que mientras los otros, tus conocidos e incluso tus familiares, están consolidando a pasos agigantados la creación de un patrimonio, pero tú te sientes como si te quedaras a ver pasar la vida y simplemente no lo consigues.

La realidad es que puedes encargarte de la creación de un patrimonio con distintas condiciones que, por difíciles que parezcan no son imposibles de hacer. Primero, necesitarás de un cambio de hábitos para que después, empieces a hacerte de esas cosas importantes para ti.

Recuerda que el patrimonio no es sólo una casa o departamento y muchos automóviles estacionados en el garaje de una mansión. En realidad, va más allá e incluye los valores y memoria que heredas a tus hijos, o las tradiciones que compartes con tu comunidad.

No obstante, es evidente que en el patrimonio, la idea de cosas que se asocian a bienes materiales está bien consolidada y es una realidad. Antes de pensar en formar un patrimonio pregúntate ¿qué es lo que quiero para mi futuro?

Después, empieza a cambiar estos hábitos:

1. Gastas en lo que no necesitas

Puede que tengas la idea de que las mejores cosas de la vida son esas que pasan en un día y se convierten en un recuerdo inolvidable: una ida a un concierto, una tarde en la playa, una cena romántica.

Todas estas cosas son verdaderamente maravillosas, pero la realidad es que conllevan gastos y por eso no las puedes hacer todos los días aunque quieras. Por eso es mejor que, si quieres consolidar un patrimonio dejes de gastar en estos rubros.

Con esto no queremos decir que no invites a tu esposo o esposa a una cena romántica, o que no le compres a tus hijos algún juguete que ansían tener. La realidad, es que debes ponerte límites sobre el gasto.

Cuando destinas todos tus ingresos a cosas que no necesitas, lo más probable es que nunca tengas una buena cantidad de efectivo para cumplir con otros compromisos o sacar adelante las quincenas.

Claramente esta situación puede empeorar si además usas muchas tarjetas de crédito para pagar artículos que no necesitas en la vida diaria. Cuando “olvides” pagar tu tarjeta empezarán los intereses y si no tomas las precauciones tu deuda puede crecer a niveles impresionantes y retrasar la creación de patrimonio.

2. No tienes un plan de ahorro

Gastar en lo que no necesitamos tiene como consecuencia la ausencia de ahorros esenciales para nuestro retiro, o simplemente, para lograr los objetivos que deseamos. En el mundo de las finanzas personales y los errores que se producen ahí están siempre hilados.

Cuando no contemplas el ahorro constante como una de tus metas o necesidades, lo más seguro es que empieces a vivir al día, con poco dinero al final de las quincenas y sin un colchón que te ayude en situaciones de emergencia.

La falta de ahorro generalmente también es sinónimo de situaciones de deuda. Como empiezas a vivir  de tus tarjetas de crédito vives pagándolas y aniquilas tus posibilidades de tener efectivo y en consecuencia ahorrar.

La situación empeora con el “pago mínimo” que genera intereses o bien, con el impago que afecta futuras solicitudes de crédito con las cuales puedes conseguir otras metas (llámese crédito automotriz o hipotecario).

3. No tienes un presupuesto

Tener un ahorro es sinónimo de tener un presupuesto pues, en ese plan, destinas una parte a cada cosa. Cuando has presupuestado tus ingresos sabes destinar una parte a tus necesidades básicas como el pago de renta, compra de despensa, pago de servicios y demás.

Al mismo tiempo estás consciente de que tienes que pagar compromisos financieros como tarjetas de crédito, pero además, sabes que un gran porcentaje de tu presupuesto está destinado al ahorro.

¿Para qué ahorrar? Además de los créditos, el ahorro es uno de los grandes instrumentos que nos permite hacer un patrimonio. Ya sea que se trate de una casa o un departamento, o hasta una computadora para poder trabajar, conseguir estas cosas depende directamente del ahorro.

4. No te has planteado metas

Ya sea por desidia, o porque la necesidad nos lleva por caminos “inciertos”, las metas que teníamos las dejamos de lado para seguir viviendo el día a día. Lo más grave es cuando las personas simplemente no tienen metas.

Los sueños pueden ser grandes mientras los aterrizamos, pero si no, pueden convertirse en impedimentos para salir adelante. Lo ideal es que tengas metas que sean alcanzables, que vengan de la razón y que puedas lograr.

Piensa, por ejemplo, en vivir viajando enteramente. Sería como un sueño ¿no? Pero si quieres lograrlo tendrías que sacrificar algunas cosas que también son importantes como mantener un trabajo estable o precisamente ahorrar para el futuro.

Todos los sueños que tengas los puedes transformar en realidad siempre y cuando se conviertan en metas que sean realizables. De esta forma, tener una casa no es necesariamente un sueño sino algo que puedes realizar si lo planteas como un objetivo.

5. Te dedicas a postergar las cosas

Cuando piensas en la formación de un patrimonio y la adquisición de cosas que son tangibles es común que consideres en obtenerlas fácil y rápido. No es que vayas a asaltar un banco y así comprar una casa, eso sería una cosa ilegal.

Pero es una realidad que muchas personas creen poder crear un patrimonio en el corto plazo y no en el largo. De acuerdo con un estudio publicado por Banamex en conjunto con la Universidad Nacional Autónoma de México y el INEGI, los jóvenes en México tienen dos metas principales.

47% desean comprar una casa en los próximos ocho años de su vida, y además un 19% espera concluir sus estudios. No obstante, sólo el 54% de esos mismos jóvenes de entre 18 y 29 años pagan sus deudas a tiempo.

Pareciera ser que por tanto, los mexicanos en proporción deseamos formar un patrimonio, pero por alguna razón, que algunos señalan como procrastinación financiera, al final postergamos y postergamos los planes de creación de un patrimonio hasta que el tiempo se nos viene encima.

Esa postergación es algo voluntario y a la vez irracional y en gran medida se da por la posibilidad de enfrentarse a resultados negativos. Es por eso que no conseguimos la determinación completa para lograr nuestros objetivos.

Pero, ¿realmente es tan difícil comprometerse a formar un patrimonio? Las claves están en cambiar nuestros hábitos y modificar la forma en la cual percibimos las finanzas personales. Debes empezar por dejar de vivir al día y empezar a planear el futuro.

No se trata de un tema de edades pues nunca es tarde para iniciar la construcción del patrimonio. Piénsalo en función de aquello que quieres heredar a tus seres queridos.

Las soluciones existen.

Cuando cuidas tus finanzas es más fácil que accedas a un crédito automotriz o hipotecario, o bien, a créditos que son otorgados por Sofomes que puedes descontar de la nómina de tu trabajo o con una domiciliación a tu cuenta bancaria.

Un crédito de esta naturaleza puede ayudarte a comprar cosas más pequeñas que también forman parte de tu patrimonio como electrodomésticos, muebles, y todo lo que necesitas para tu hogar.

¡Empieza por planificar!

La aventura de construir un patrimonio

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